| Polémico sacerdote aprovechó horario estelar en el nuevo programa de Edgar Silva

El padre Minor se dio gusto

En el estreno del programa “Las paredes oyen”, la noche del martes en canal 7, Minor de Jesús Calvo volvió a alborotar el panal por el caso que lo tuvo cinco años y medio encerrado en la cárcel.

Calvo no se mordió la lengua y, a partir de las 8 p.m. soltó la sopa y se dio gusto al darle con todo, y durísimo, a personas y autoridades que estuvieron vinculadas en el caso de radio María, la muerte del periodista Parmenio Medina y la sentencia que recibió y pagó en la cárcel de San Sebastián.

En la entrevista inaugural del programa de Édgar Silva, que duró en tiempo real 50 minutos con 10 segundos, Minor de Jesús utilizó toda su artillería para manejarse ante cámaras y sobre todo, apelar a la parte emotiva.

El sacerdote hasta lloró por montones y habló con mucho sentimiento, fiel a su estilo cuando estaba en el púlpito.

Dijo que ahora se siente libre para hablar pues está en una etapa de meditación y descanso en su vida, pero también se desahogó con frases fuertes como decir que la justicia costarricense es “una basura, una porquería”.

Minor fue absuelto por la muerte de Parmenio Medina, ocurrida el 7 de julio del 2001, en San Miguel de Santo Domingo de Heredia.

El día que lo desligaron de ese asesinato fue el 19 de diciembre del 2007. Sin embargo, le dictaron 15 años por el delito de estafa los que después fueron reducidos a ocho años.

“Sufrí un maltrato tan terrible. El espectáculo que hizo Francisco Dall’Anese (exfiscal general), aquel show que hizo cuando me fue a detener, me trajo de Liberia en avioneta cuando él sabía donde vivía yo, cuando me bajé vi 50 metros de cámaras de todos lados, sentía la frase trágame tierra, así me sentía”, recordó Calvo durante la entrevista que le hizo el “Flaco” semanas atrás en el estudio Marco Picado, en canal 7.

El sacerdote se tiró el programa en el restaurante La Casona de Cartago, en El Carmen, acompañado por unos amigos.

Cierre lo golpeó. Minor reconoció que uno de los momentos más traumáticos de su vida fue cuando se dio el cierre de radio María. Él consiguió el permiso de monseñor Román Arrieta, en 1999, para montar la emisora.

Tiempo después le dijo que tenía que dejarla cuando era un éxito. “Monseñor no se anima a ir a decirme y manda a cuatro sacerdotes de los cuales hoy dos son obispos: Óscar Fernández (Puntarenas) y José Rafael Quirós (San José). Les dicen que me digan que abandone el barco, que deje radio María porque se cierra”, explicó.

Mientras el cura repartía tieso y parejo el rating o audiencia del programa se disparaba y tuvo en promedio 33 puntos, con picos de 39. Para que tenga una idea de lo que esto significa, esa audiencia la puede tener un clasicazo entre la Liga y Saprissa o un partido de la Sele.

Calvo en parte de la conversación confesó que llegó un momento en que le pidió ayuda al abogado Juan Diego Castro para demandar a Parmenio por difamación y aseguró que le pagó, como anticipo, entre ¢200 mil y ¢300 mil.

En La Teja tratamos de conocer la versión de Castro, pero su encargado de prensa aseguró que el abogado estaría fuera de la oficina durante una semana.

También buscamos a líderes de la iglesia Católica, quienes también prefirieron callar, y en el Ministerio de Justicia tampoco quisieron referirse a los fuertes calificativos de Calvo.

Minor tuvo su hora de desahogo, el televidente un buen show, otros prefirieron quedarse chiquiticos y Édgar silba por el golpe que dio.

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