| Mamá agarra tres buses y camina una hora para ver al hijo

La más feliz del cambio

Una mujer, de 60 años, fue ayer una de las personas más felices de que desaparecieran los ranchos en La Reforma.

Ella nos pidió que la identificáramos solo con su apellido Cascante, pues el hijo descuenta seis años de cárcel por violación.

Esta mamá valiente vive cerca de una finca bananera, en Siquirres, por lo que tiene que agarrar tres buses y caminar una hora para llegar todos los sábados a ver a su muchacho.

“Cuando estaban las covachas yo ni siquiera entraba ahí porque había que pagar y vivo de una pensión, me tenía que quedar al sol con mi hijo y a veces hacía un gran esfuerzo para pagar ¢1.000 por alquilar un banquito durante una hora, hoy (ayer) cuando vi los nuevos cambios me sentí maravillada”, dijo la mamá.

Ella aseguró que esta vez sí pudo sentarse junto a su muchacho y compartir del gallito que con esmero y esfuerzo le preparó.

“A mi hijo solo le queda un año, pero con los nuevos puestitos las familias si van a poder compartir. Yo había rezado mucho para que hubiera un cambio positivo. Dios me escuchó”, dijo la mujer.

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