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Full vigilancia ayuda a taxistas

Fernando Rojas contó que una vez las cámaras espantaron a unos asaltantes.
Fernando Rojas contó que una vez las cámaras espantaron a unos asaltantes. (José Cordero)
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Para don Fernando Rojas,  bretear  todos los días en su taxi es como ir en una caja de seguridad    que lo protege  de los asaltantes.

La cosa es que  cuenta con un  “botón del pánico”  instalado en una parte secreta de la  nave y que puede  estripar  cada vez que esté  en una situación de emergencia. 

Consiste en un pequeño botón que funciona junto con cuatro cámaras que vigilan dentro y fuera del taxi y que son monitoreadas desde Coopeirazú. 

Si  don Fernando estuviera  corriendo algún peligro o afrontara    una  emergencia, solo tiene que  presionar  el botón y eso  activa una alarma en la cooperativa para que el operador   avise  al 911 o a otros taxistas que estén cerca. 

Esta salvadota la hubiera deseado  don Josué Viales,  quien también es   taxista y hace siete años se llevó  el susto de su vida.

 Viales quedó indefenso frente a dos bichos  que se le montaron a la nave en el último viaje del día, cuando el reloj marcaba  las  dos de la madrugada. 

Unos hombres   pararon  a don Josué en barrio Cuba, en Chepe,  y le dijeron que los llevara   a Zapote.

Él reconoce que entonces  el “botón del pánico” y las cámaras en el taxi  habrían asustado  a los asaltantes antes de que le pusieran un puñal en la barbilla y se  llevaran  la plata. 

 En cambio,  don Fernando anda tranquilo, porque  los “clientes” que se suben con malas intenciones  lo piensan dos veces  al ver  las cámaras. “Nunca he sufrido un asalto,  pero yo me siento seguro de que si me llega a pasar algo, puedo dar la alerta  y de inmediato me llegaría ayuda”, dijo  confiado don Fernando, vecino de barrio México y con más de cinco meses de andar vigilado.  

Alejandro Hernández, de la empresa Desca y encargado de colocar  las  cámaras, explicó  que con esto buscan  reducir el número de asaltos a taxistas. 
El sistema   va guardando todo lo que   “ven” las cámaras.

 El operador puede ver y escuchar en tiempo real lo que está pasando; además,  cuentan con sistema de GPS para que la búsqueda de la dirección  sea más exacta. 
“La colocación de todo este sistema puede salir en unos $3.500 (casi ¢2 melones para cada taxista), pero estamos buscando que este precio sea   más cómodo”, afirmó Hernández.

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