| Preso en cárcel de Guantánamo

Talibán quiere vivir en Tiquicia

Ghaleb Nasar Al Bihani ha pasado un tercio de su vida en la cárcel de la Base Naval de Guantánamo, tiempo que cree más que suficiente para un aprendiz yihadista (rama violenta del islam) a quien un día le dieron un fusil y un cucharón en Afganistán para convertirse en cocinero talibán y contra el que nunca se han presentado cargos.

Uno de los sueños de este recluso es ser libre y poder vivir en Costa Rica.

Con 12 años en Guantánamo (Cuba), Al Bihani, de 34 o 35 años, espera una incierta liberación practicando yoga y aprendiendo español, con la fe de que algún día eso le ayude a rehacer su vida en la tropical Costa Rica, la austral Uruguay o la soleada España.

Estados Unidos reconoce que Al Bihani no era un líder talibán o con conexiones con la cúpula de Al Qaeda, no formó parte de planes terroristas contra los estadounidenses y su primera acción de guerra fue rendirse a los enemigos de la Alianza del Norte.

La segunda fue aprovechar la confusión de la guerra civil afgana para intentar escapar en un motín de una cárcel de adobe, en el norte de Afganistán, y caer en manos de las primeras tropas estadounidenses que iniciaban su invasión en el remoto Afganistán. No está acusado de matar a ningún norteamericano.

“No sabemos sí es una víctima del caos de los primeros días de Afganistán o verdaderamente un yihadista peligroso”, explicó a Efe un funcionario del Pentágono.

Según uno de los funcionarios, Al Bihani sigue detenido porque es “una amenaza significativa a la seguridad nacional”.

Además, su familia tiene profundos lazos con el yihadismo (su hermano también está preso en Guantánamo) y “apoya a Al Qaeda y a los talibanes pese a que nunca ha sido un líder”.

No obstante, su caso está en revisión por lo que no pierde la esperanza de salir algún día.

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