| Investigan a tres doctores por la muerte de dos bebitos en el de niños

OIJ mete bisturí en el hospi

Las muertes de dos bebés en la sala de cirugía del Hospital Nacional de Niños llevó ayer al OIJ a realizar un allanamiento en esa institución.

Los oficiales recogieron dos expedientes para investigar las causas por las que esos niños fallecieron mientras eran operados del corazón.

Los operativos tienen que ver con la información que dio a conocer la semana pasada el periódico La Nación sobre la supuesta responsabilidad de un médico de apellido Alvarado, quien abandonó una operación de corazón de un bebé de 26 días de nacido (murió después de esa operación), todo por atender una apendicitis en el centro privado clínica Católica.

Alvarado, de 57 años, fue suspendido cuatro meses con goce de salario, mientras termina la investigación.

No obstante, para notificarlo fue necesario que las autoridades lo hicieran por La Gaceta, ya que no aparece por ningún lado desde el 23 de febrero anterior.

Según una investigación que hicieron los funcionarios del hospital, se comprobó que el médico salió dos veces del quirófano durante la operación.

La primera vez tardó hora y 20 minutos atendiendo llamadas telefónicas.

La segunda salió y no regresó más, dejando a cargo a otros médicos que no conocen la técnica.

En este caso también se investiga a otro médico de apellido Campos, de 35 años.

Sin embargo, este no es el único caso, pues en el 2006 ocurrió otra muerte de una bebé de 6 meses, que fue operada del corazón y también murió.

Se veía venir. La Nación dio a conocer ayer unos informes que un grupo de cirujanos de Texas, Estados Unidos, hicieron en el 2009, invitados por el director Rodolfo Hernández.

En el informe que hicieron los especialistas en cirugía cardiovascular pediátrica se mencionaba que la técnica, habilidad y liderazgo del médico Alvarado podría causar muertes de seguir usándose en las cirugías, por lo que debían separarlo del programa para bajar la tasa de mortalidad.

Las razones que los especialistas extranjeros tuvieron para dar ese informe se basaron en que en una sola operación Alvarado causó a un bebé “cuatro lesiones no intencionales de estructuras cardiovasculares”, que complicaron el procedimiento y la salud del niño.

En ese momento, el hospital tenía una mortalidad por cirugía cardíaca del 22,5%, según el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Salud (Inciensa), cuando la media mundial oscila entre el 3% y 4%.

Los papitos de los bebés fallecidos ya pusieron la denuncia.

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