| Doña Rafaela descansa junto a los tres nietitos en Tambor de Alajuela

Murió abuela de niños quemados

Los tres niños quedaron en el mismo cuarto en que se originó el fuego.
Los tres niños quedaron en el mismo cuarto en que se originó el fuego. (Meilyn Aguilera)
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Doña Rafaela Mora, la abuela de los tres chiquitos que murieron en un incendio en Tambor de Alajuela, murió este jueves 5.

Esta viejita, quien se esforzó en la crianza de los nietitos, falleció tres meses después de la tragedia que conmovió al país.

Doña Rafaela tenía un padecimiento en el estómago y en los intestinos que empeoró debido al gran sufrimiento por la pérdida de Jesús Adrián, de 5 años; Daniel Abraham, de 3 , y Edgar Ariel, de tan solo 2 añitos.

El jueves pasado fue llevada a la clínica de Tambor, luego la pasaron al hospital San Rafael de Alajuela, donde la declararon fallecida pese al esfuerzo de los médicos por salvarle la vida.

La familia de la señora y los vecinos de Tambor la sepultaron este sábado en el cementerio de la comunidad, en el que también descansan los tres angelitos.

Los veía. La semana pasada la señora le dijo a la familia que veía y escuchaba a los tres nieticos, así lo contó don Felipe Palacios, viudo de doña Rafaela.

“Solo me decía: ‘vea a Danielito, Abrahamcito, Edguitar, yo a veces los oigo hablar y jugar’. Lo único que yo hacía era ponerle atención a todo lo que ella me decía”, contó.

Don Felipe agregó que el amor lo unió con doña Rafaela desde 1979. “Hasta esta fecha llegamos juntos, deseo perderme y estar junto a ella. Fue una gran mujer y así fue la voluntad de Dios, solo espero que llegué el día en el que iré a reencontrarme con ella”, comentó don Felipe, mientras trataba de distraerse pelando frijoles.

Álvaro Ledezma, yerno de doña Rafaela, aseguró que la suegra estaba muy malita y que solo Dios los ha ayudado para salir adelante en estos tres meses.

Amargo día. La comunidad de Tambor quedó marcada el pasado 5 de noviembre, sobre todo los vecinos que viven 100 metros al norte del bar Grisgo’s.

Ese miércoles 5, a las 7:22 a. m., la tragedia alcanzó a los hermanitos que estaban solitos en un cuarto. Una hora antes, el papá de los pequeños, Ariel Patricio Palacios, había salido a trabajar en un taller de ebanistería para llevarles el sustento a sus chiquitos.

Doña Rafaela siempre le tendió la mano a su hijo y le ayudaba a cuidar a los angelitos para que el muchacho trabajara.

La viejita también debía alistar a otro nieto para que fuera a la escuela y luego ir a cuidar a los tres chiquitos en la casita, pues la dueña de la casa que alquilaba le cobraba de más para poder tenerlos.

Ese día, dejó al primer nietico en la entrada del caserío, donde lo recogió la buseta y al regresar a la casita en la que estaban los tres pequeños, los vecinos comenzaron a gritarle que los niños se quemaban pues salía fuego y humo.

Doña Rafaela corrió e intentó meterse, pero más bien los vecinos la agarraron, pues ella quería sacarlos de entre las llamas.

Don Héctor Chaves, director de bomberos, dijo en aquella ocasión que el fuego comenzó en la cama del papá. “Se encontró rastro de uso de fósforos. Ellos los usaban para encender las espirales para los zancudos”, explicó don Héctor.


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