| Vio ganar a Saprissa y pitó en el pueblo

Joven árbitro se fue feliz

Que la muerte se lleve a un ser querido es un hecho muy doloroso para cualquiera.

Sin embargo, los parientes del árbitro Mario Enrique Elizondo Murillo, de 29 años, tratan de mantener la calma y ver su fallecimiento de una manera diferente.

Así nos lo contó Silvia Elizondo, una hermana del muchacho.

“Mario dejó un hijo de diez años y a pesar de tener una corta edad él lo que nos dice es que nos tranquilicemos porque el papá murió feliz porque vio al ‘Sapri’ ganar el sábado ante la Liga y dio su último pitazo antes en un partido en el pueblo”, dijo a La Teja.

“Cabrita”, como le conocían de cariño, murió el domingo en la tarde en Tilarán, Guanacaste.

El árbitro iba en moto para la casa pero al pasar por una curva perdió el control y pegó contra un poste. El casco no le ayudó de nada porque sufrió lesiones fuertes en la cabeza que le provocaron la muerte en el lugar del accidente.

Aspiró a Primera. Francisco Bogantes, presidente de la filial de árbitros en Tilarán, dijo que esta muerte es una gran pérdida. “Desde hace doce años se comenzó a formar como árbitro, se preparaba con cursos y aspiraba a formar parte del panel arbitral para participar de una liga de ascenso o en la Primera División”, detalló.

Silvia, la hermana, explicó que Mario Enrique hizo el sábado unos exámenes de preparación.

“Sé que él tenía muchos gafetes de la Federación, su pasión era esto y soñaba con crecer profesionalmente, siempre fue una persona muy respetable y con grandes metas”, recordó.

La moto con la que se estrelló Mario la había ganado en una rifa hace dos años en un lubricentro de Tilarán. La Policía de Tránsito dijo que tanto el conductor como la motocicleta tenían todos los documentos al día.

Los restos de Mario serán sepultados hoy a las 10 de la mañana en Tilarán.

Creo que...

Silvia Elizondo

Francisco Bogantes

Julio Segura

Hermana

árbitro

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