| Hombres pelearon mientras se echaban unos tapis y ahora uno está muerto y otro en fuga

Hermanos acabaron como Caín y Abel

Dos hermanos que se ganaban la vida vendiendo sandalias por las calles de La Rita de Pococí acabaron ayer como el relato bíblico de Caín y Abel.

Uno de ellos, identificado por las autoridades como Ernesto Antonio Aragón Cardoza, de 50 años y nacionalidad nicaragüense, sufrió filazos mortales en el pecho, el estómago y en los brazos. Se los habría dado su hermano Édgar.

Doña Sonia Rodríguez, la compañera sentimental de Ernesto, fue quien descubrió el asesinato cuando ayer, a las 4 de la mañana, se levantó para buscarlo.

“Reconozco que ambos tomaron licor la noche anterior. Hoy (ayer) me levanté y encontré a mi compañero tirado en el piso, al encender la luz vi que estaba bañado en sangre; entonces llamé una ambulancia y cuando los cruzrojistas llegaron lo declararon fallecido”, dijo Sonia.

La señora agregó que la noche trasanterior Ernesto y Édgar discutieron, pero el asunto no pasó a más.

Familiares y vecinos comentaron que el único sospechoso del crimen es el hermano de Ernesto, quien desapareció del lugar repentinamente.

A Édgar, de 58 años, siempre se le veía junto a Ernesto vendiendo sandalias por las calles de Pococí.

“Los vecinos estamos muy dolidos por la noticia, a ellos (los hermanos), era frecuente verlos tomando pero nunca pasaba nada”, dijo Reina Ramírez, una vecina de ambos.

El OIJ se encargó de las primeras investigaciones y encontró un cuchillo de cocina cerca del cuerpo. Además, confirmaron, que en la casa había mucho desorden.

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