| Emotivo entierro de árbitro

Despedido con dos pitazos

Dos pitazos anunciaron la despedida del árbitro Mario Enrique Elizondo Murillo, quien fue acompañado por más de treinta réferis de diferentes subcomisiones del país.

El grupo de silbateros llegó ayer al cementerio de Tilarán, en Guanacaste, donde al mediodía le dijeron hasta pronto a este joven, de 29 años, quien fue sepultado con uno de los uniformes que más le gustaban.

“Cabrita”, como algunos le decían de cariño, murió este domingo a las 3 p.m., después de perder el control de la moto que conducía y estrellarse contra un poste.

Minutos antes de la tragedia pitó por última vez un partido en el pueblo y después se marchó a su casa en Tilarán.

Según las autoridades, le faltaba poco para llegar a la casa, pero la muerte se lo impidió.

Le firman camisa. En la casa los familiares de “Cabrita” le hicieron un altar en el que colocaron algunos de sus gafetes, fotografías, y camisas de los uniformes.

La camisa favorita de Elizondo fue firmada por los árbitros de Pérez Zeledón, Cañas, Guápiles, Puntarenas y San José.

El recuerdo quedó en manos de los parientes de la víctima como parte de los trofeos que dejó.

Además de los pitazos, a Elizondo le colocaron una docena de flores sobre el ataúd.

La víctima

Mario Enrique Elizondo Murillo

29 años, árbitro de Tilarán

Rellene los campos para enviar el contenido por coreo electrónico.

Enviar:

Noticia La Teja: Despedido con dos pitazos