| Agente sostiene que balas de armas pesadas los traspasaban

Chalecos de “oijotos” eran malos

Gabriela Fonseca, la agente que investigó la compra de 175 chalecos para el OIJ en el 2003, afirmó que la vida de los agentes estuvo en riesgo al utilizarlos.

Así lo detalló ayer a las 10 a. m., en el debate contra dos representantes de la empresa Armiel Internacional de apellidos Bron y Bilak.

La agente explicó que los chalecos fueron sometidos a tres pruebas de balística.

Según Fonseca, una de las pruebas la realizaron sin autorización de la fiscalía. Algunos superiores del OIJ se enojaron al saber que la fiscalía los había descubierto.

“Mi jefe, de apellido Soto, estaba bravo, hasta pateaba el escritorio, le pregunté qué pasaba y solo me dijo: ‘tranquila, usted solo cumplió con las órdenes’”, afirmó la agente en el juicio.

De acuerdo con Fonseca, las pruebas demostraron que las balas con un calibre mayor o similar a .357 traspasaban el material.

“Don Jorge Rojas (anterior director del OIJ) me llamó, le expliqué que los chalecos no servían y él insistió en volver a ponerlos en funcionamiento”.

La agente agregó que muchos judiciales conocían la realidad de esos chalecos. Sostuvo que Celso Gamboa, quien era fiscal en aquel tiempo, fue enviado a Israel, a la casa matriz donde hicieron los chalecos, y fue cuando se supo que la empresa había comprado chalecos de baja calidad.

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