| Quepeño tiene colección de más de 5.000

El terror de los llaveros

Lo que para muchos es insignificante para Julio Retana, vecino de Quepos, es una ficha importante en su colección.

Él es un fiebre de los llaveros. Se los han regalado, los ha encontrado botados y los ha comprado, pero lo que más le satisface es conocer a alguien y quitarle uno.

“Cuando veo que alguien anda llaves en la mano, me dan ganas de quitarle el llavero y sin darse cuenta se lo quito y luego a la persona le toca dármelo porque yo no se lo devuelvo”, confesó muerto de risa Retana.

Este quepeño inició un vicio singular desde que tenía 18 años, cuando arrancó a coleccionar llaveros y ahora, a sus 47 años, la fiebre le sigue viva.

“En ese entonces, un amigo mío empezó a coleccionar, y yo le ayudaba. Al paso del tiempo me di cuenta que yo podía obtener más piezas que él, me piqué con el asunto y empecé a ponerle bonito”, recordó Retana.

Inundaciones ingratas. Hasta la fecha, este coleccionista ha reunido más de 5.000 llaveros.

Para su mala suerte, Quepos es uno de los cantones donde hay más inundaciones en el país y en 1996 vivió siete de un solo tiro en las que perdió más de 1.000 llaveros.

Actualmente, Julio trabaja en el complejo turístico Costa Brava, ubicado en Paquita de Quepos, y aprovechó el restaurante para colocar ahí unos mil llaveros y exponerlos al público.

“Desde que los coloqué aquí la gente se acerca a preguntarme por ellos y con el pasar de los años los clientes me traen llaveros, he reunido más de 200 así”, relató.

Como todo, hay llaveros que tienen más valor que otros y no tanto por la plata de cada uno, sino por lo especial que puede ser.

Para don Julio entre los llaveros más especiales están los que le ha regalado su mamá, que ya falleció, y algunos que le han traído del extranjero.

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