| “Gemelo” del Casi presi esperaba con ansias el encuentro

El doble alistó el mismo “chaine”

Don Luis Ibarra estaba ansioso por conocer a su gemelo y tocayo, Luis Guillermo Solís.

El miércoles pasado se levantó desde buena mañana y puso canal 2 para ver cómo andaba vestido el casi presi en la entrevista que le estaba haciendo la periodista Amelia Rueda y poder llegar lo más parecido posible.

“Anda una camisa blanca y saco, me voy a llevar una camisa amarilla y un par más por aquello que se cambie, como hace tanto calor”, dijo don Luis Ibarra cuando llegamos a recogerlo a la casa, en El Carmen de Cartago, a eso de las 7:30 de la “madrugada”.

Para llevar un “chaine” presidencial, Ibarra desempolvó un saco y hasta alistó una corbata por aquello de que “Luisgui” llegara de traje entero.

“Mi mamá, que es la fan número uno de don Luis Guillermo, me dijo que la llevara pero como después tengo que ir a trabajar le tuve que decir que no”, contó Ibarra.

Larga espera. El 1.° de abril, La Teja lanzó a la fama al clon del candidato presidencial del PAC.

Desde aquella vez, este brumoso pensionado y de 54 años nos confesó la gran admiración que le tiene a Solís y que le encantaría conocerlo.

La Teja le prometió a Ibarra un encuentro con el “gemelo” y a pesar de que costó por la apretada agenda del casi presi le cumplimos.

A las 8:30 a. m., don Luis, tata de un joven de 18 años, llegó a la plaza Roosevelt, en San Pedro de Montes de Oca, lugar pactado para el ansiado encuentro, esto a pesar de que la cita estaba programada para las 9:30 a. m.

Mientras esperábamos al candidato más de una persona que pasaba se le quedaba viendo a Ibarra como pensando ¿será o no será?

“Estoy como el Quijote que se creyó caballero, yo ya casi me creo que soy el próximo presidente”, dijo Ibarra.

El clon nos contó que ya se acostumbró a que lo estén confundiendo con “Luisgui” y tiene más de una anécdota relacionada con eso.

Bueno, por ahí de las 10 de la mañana llegó a la plaza el casi presi, pero como lo queríamos sorprender le pedimos al clon que se escondiera en el carro mientras entrevistábamos a Solís.

Cerca de media hora tuvo que esperar Ibarra en la nave, tiempo que aprovechó para fijarse cómo andaba Solís, se cambió de “chema” y se arrolló las mangas para verse igualiticos.

Como un carajillo en Navidad, el clon se asomaba por la ventana del carro esperando la señal para salir, hasta que llegó el esperado momento.

El encuentro ya se lo contamos y el clon salió más que feliz.

Rellene los campos para enviar el contenido por coreo electrónico.

Enviar:

Noticia La Teja: El doble alistó el mismo “chaine”