| Niña del candidato del pac recuerda los sueños del alumno

“Yo decía que iba a ser presidente”

Doña Victoria Sanz conoce a Luis Guillermo Solís desde que era un chiquillo pues le tocó ser la niña de él en el kínder. Desde entonces tenía mucha fe en su alumno.

“Era transparente y sincero. Yo decía que iba a ser el presidente de la República porque desde pequeño fue un líder y tenía determinación de hacer lo que convenía hacer”, aseguró la niña de “Luisgui” en la escuela Nueva Laboratorio, en San Pedro de Montes de Oca .

La maestra asegura que Solís fue un niño como cualquier otro, pero siempre tuvo rasgos que le hacían destacar sobre los demás.

“Siempre ha sido fanático del fútbol y hacía las travesuras normales de un niño. Era muy alegre y sensible, de esos niños que compartían la merienda con los que no podían llevar nada”, mencionó.

Para Sanz, algo fundamental es que sus papás lo educaron muy bien, de ahí que sea una persona responsable y con iniciativa.

“En la escuela solo reforzamos lo que se les ha influenciado en el hogar. Yo lo vi crecer por la cercanía que tengo con su familia y no he visto cambios, es el mismo de siempre”, agregó la maestra.

La niña Victoria también fue su maestra de piano, o sea, la que le despertó el gran amor que el hombre siente por la música.

“En el kínder les tocaba música clásica en el piano y él llegaba a la casa a decirle a la mamá que sentía algo en el estómago cada vez que tocaba la niña”, explicó.

Según ella, de esta sensibilidad musical le nació la sensibilidad que tiene por las demás personas.

“Verlo a él es una satisfacción porque es el ejemplo de que si a los niños se les guía bien se les saca provecho. Lo veo como una persona que tiene sueños de hacer una patria mejor”, concluyó.

“Luisgui” agradeció lo que aprendió de la niña Victoria, sobre todo que le enseñó a amar la música, además le mandó a decir que si es necesario aún puede pegarle una buena regañadita.

“Que me jale las orejas si me porto mal”, dijo “Luisgui”.

Compas. Otro que lo conoció bien cuando eran chamacos es Konrad Starke ya que fueron compañeros todos los años de escuela.

“Era buena gente, no muy bromista, era alegre tirando a serio. No se llevaba mal con nadie y las maestras lo querían mucho porque colaboraba en todo”, contó.

Starke recuerda muy bien cuando iban a mejenguear a la plaza Roosevelt, pues marcar a “Luisgui” no era asunto fácil.

“Él siempre fue líder con disposición de ayudar a los demás. Espero que se aferre a sus virtudes y haga todo a conciencia”, concluyó.

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