| Empresario deslumbró a medio mundo en un principio

Ocho años de alboroto

El paso del empresario italiano Matteo Quintavalle por Tiquicia siempre fue motivo de alboroto.

Desde que salió la primera vez a la luz pública, en noviembre del 2006, dando un cheque por un melón a la Teletón, ya se veía que le gustaba salir en cámaras.

Pero el verdadero escándalo se armaría en el ámbito deportivo, precisamente en el fútbol.

Fue el 2 de marzo del 2007 cuando empezaron a sonar las primeras intenciones del extranjero de comprar un equipo.

Primero ofreció tres millones de dólares, es decir, ¢1.560 millones para comprar a la Liga. Después la pulseó con Cartaginés y Carmelita, pero ninguna de las dirigencias le dieron pelota.

El 26 de marzo del 2007 estalló el primer cuestionamiento a la plata que decía que le sobraba, pues aseguraba ser dueño de ocho hoteles, un restaurante, un casino y una estación de gasolina.

En ese momento negó que lavara dinero y por el contrario rajaba con ser una de las personas más investigadas del país y a la cual no le habían sacado nada malo. Dijo que la plata que tenía era gracias a inversionistas extranjeros que habían confiado en él.

En ese momento le cuestionaron que las empresas La Vida Real Estate Partnership (que según Quintavalle era la encargada de captar dinero en los Estados Unidos) no estaba registrada en ese país, según la embajada gringa.

El italiano había dicho, en una entrevista anterior, que la plata que anunciaba tener la trajo el 29 de marzo del 2006 cuando llegó a Costa Rica con $4 millones (¢2.080 millones).

Aseguró que en un año había multiplicado esa harina y que su compañía ahora valía $28 millones (¢14.560 millones).

“Para que vea que soy honesto, me voy a hacer público. Cosa que odio. Nadie me conocía antes. ¿Por qué no me conocían?, porque solo las malas personas salen en los periódicos”, aseguró en aquella oportunidad.

El 19 de mayo del 2007 se soltó el primero de muchos bombazos futboleros: al jugador Allan Alemán le había aparecido el genio de la botella en la figura de Quintavalle, quien estaba dispuesto a hacer realidad todos sus sueños.

El 26 de mayo del 2007 estaba presentando a 12 jugadores más de primera división como parte de sus fichas, a los cuales les ofreció el oro y el moro.

Entre ellos estaban Ronald “La Bala” Gómez y Wílmer López. Solo al “Pato” le ofreció un salario de $5 mil (¢2,6 millones por mes) y una bonificación de $25 mil (¢13 millones).

Además prometió un estadio para 15.000 personas.

Tanto era el “boom” del empresario que le llovían llamadas y correos electrónicos de gente pidiéndole ayuda para pagar la casa o salir de deudas.

La bronca. Pero el 7 de junio del 2007 comenzó su víacrucis.

Ese día el Banco de Costa Rica reveló que le había cerrado sus 11 cuentas porque sus movimientos habían sido mayores a los declarados.

Esa noticia causó pánico en los inversionistas que habían confiado en él y 17 de ellos lo denunciaron por supuestos delitos de estafa, asociación ilícita y ofrecimiento fraudulento.

El 6 de julio del 2007 hubo un allanamiento en su chozota y en sus oficinas, pero el hombre no apareció.

Veintisiete días después dio la cara en la fiscalía y lo detuvieron al imponerle seis meses de prisión preventiva.

Mientras estaba guardado en “Sansebas” cayeron 70 denuncias más en su contra y sus futbolistas salieron en desbandada.

El empresario estuvo en la cárcel seis meses, pero de estos cumplió solo dos y 18 días, ya que su salud empeoró (tenía diabetes) y eso lo obligó a permanecer internado 65 días en la Clínica Bíblica. Luego salió libre con medidas cautelares, pero sorpresivamente falleció ayer y ese caso nunca llegará a juicio.

Otra situación interesante de su vida fue que en agosto del 2008 presentó al público a su hijo tico, Keiner Quintavalle, de 18 años. Esto a pesar de que había reconocido abiertamente que era gay.

Los momentos más recordados

Recuento de los momentos más polémicos del empresario Matteo Quintavalle, quien siempre estuvo en el ojo público. La primera aparición fue el 21 de noviembre del 2006 cuando donó plata para la Teletón.

21 de noviembre del 2006

Primera aparición de Quintavalle donando ¢1 millón a la Teletón con la empresa Villas Club Terrané.

5 de marzo del 2007

Le regaló $100 (¢55.000) a cada uno de los 35 jugadores de La Liga. Ya andaba rajando con que quería comprar un equipo de fútbol.

26 de marzo del 2007

Cuestionan su platal. Dice que captaba dinero de gringos, pero su empresa no estaba registrada.

19 de mayo del 2007

Sale a luz la primera contratación futbolística que hace, Allan Alemán. Le seguirían 12 más.

7 de junio del 2007

BCR cierra las 11 cuentas de Matteo, no pudo pagarle a los jugadores y comenzó el calvario.

6 de julio del 2007

Primer allanamiento a casa y oficinas. Ordenan captura por varios delitos como estafa.

22 de agosto del 2008

Al salir de la cárcel en libertad condicional presentó a su hijo, Keiner Quintavalle.

07 de octubre del 2013

Dos bichos asaltaron su casa, en Escazú, le dieron sopa de muñeca y lo amenazaron.

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