| Conserje y nieto inspiraron a Luis Guillermo Solís en el brete más importante de su vida

Presidente entra a limpiar la finca

Desde muy temprano un abuelo y su nieto esperaron con muchas ansias que Luis Guillermo Solís se asomara, antes de irse al traspaso de poderes, para llenarlo de buenas vibras.

El humilde señor, Alberto Calvo Jiménez, era un excompañero de “Luisgui” de la escuela Nueva Laboratorio y el tiempo los volvió a reunir en la Universidad de Costa Rica. Don Luisgui como profesor y él como conserje.

Alberto estaba muy emocionado al lado de su nieto Dylan Campos Calvo y quería enseñarle al mandamás del país el anuario escolar que tenía guardado desde hace añales.

“Nos vinimos caminando para desearle lo mejor y por dicha llegamos a tiempo. Yo lo recuerdo con mucho aprecio, somos amigos”, dijo Calvo, vecino de Calle Blancos.

El chiquito, de 9 años, también le mandó buena vibra: “Quiero decirle que todo le salga bien, que lo apoyo y que haga muchas mejoras aquí en Costa Rica, yo quiero ser como él”.

Al terminar de atender a todos los medios de comunicación en las afueras de condominios Villa Fontana, en barrio Escalante, don Luis Guillermo se les acercó al abuelo y al emocionado nieto.

“Por supuesto que recuerdo a Alberto, también fuimos compañeros en la universidad, siempre nos hemos mantenido cerca, es una muy buena persona y es bonito el detalle de venir a desearme lo mejor porque nos conocemos desde que era güila”, dijo Solís, quien trataba a don Alberto de mae.

Se le escondía. Don Alberto está pensionado y breteó durante muchos años en la Universidad de Costa Rica, el mismo lugar donde trabajó don Luis como “profe”.

“Mucho tiempo me pasé escondiendo porque me daba vergüenza que don Luis me viera, eso porque yo trabajaba como misceláneo y él como profesor, me daba pena porque estuvimos juntos en la escuela pero no logré muchas cosas como él”, contó el humilde señor, quien dice que se siente muy orgulloso de Solís.

Calvo espera que así como él dejaba limpieciticos los pasillos de la “U”, don Luis le entre a asear el Estado, barra la corrupción y ponga a sudar la gota gorda a los empleados públicos que no trabajan por el país, como lo prometería el nuevo mandatario horas después en el Estadio Nacional.

El 47. Solís aceptó ayer el principal reto de su vida que lo coloca como el “presi” número 47 de Tiquicia y que lo pone a trabajar en recuperar la confianza de los ticos en el Gobierno.

Solís inició su discurso a las 11:52 a. m., cuando del presidente del Congreso, Henry Mora, quien le colocó la banda presidencial.

Como de cristal. Solís afirmó ante un colorido y cálido Estadio Nacional que su Gobierno se caracterizará por ser una gran vitrina y que está consciente de que en su mandato debe escuchar ese clamor popular que optó por una transformación.

“Reitero con todo respeto y sinceridad lo que dije en campaña: cuando me equivoque, corríjanme. Cuando me pierda, búsquenme. Cuando no les escuche, reclámenme y si cumpliere con fidelidad mis labores, entonces, que no haya más reconocimiento que el propio de la labor satisfecha. El mejor homenaje a este pueblo son las virtudes de la sensatez, la honradez y la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace”, enfatizó Solís.

El nuevo presidente también anunció que gobernará “con sencillez, frugalidad y transparencia” y anunció que su Gobierno estará dispuesto a rendir cuentas todos los días.

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