| Familia de doña Floribeth disfrutó cada detalle de la histórica canonización

Pijamada llena de espiritualidad

Una vigilia muy especial se realizó la madrugada de ayer en la casa de doña Floribeth Mora, en Dulce Nombre de La Unión.

Mientras miles de ticos se reunieron en el estadio Nacional, y otro grupo estuvo en el Vaticano, Mónica y Gabriela, las dos hijas de la “mujer milagro” y quienes no pudieron viajar a Italia porque tenían que cuidar a sus bebitos, hicieron una pijamada para celebrar la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II.

“Hicimos una especie de pijamada con mi tía Jacqueline, su esposo Luis, mis sobrinos Valentina, Sofía, Fabiola, Mateo, Victoria y mi hijo Pablo. Lo malo fue que ya a la medianoche los chiquitines se habían dormido”, contó Gabriela, la hija mayor de la tica quien contribuyó con su fe para que Juan Pablo II subiera a los altares.

Con buen cafecito para no quedarse dormidos, y galletas para despistar el hambre, la familia de doña Floribeth no perdió ni un solo detalle.

“Fue increíble, desde que empezó la ceremonia pasé llorando, costaba imaginarlo, digerirlo, que por una persona tan cercana, ¡mi mamá!, se diera la canonización de Juan Pablo II”, destacó Mónica.

La desvelada se alargó a eso de las 8 de la mañana.

“Hablé con mi mamá a eso de las 6 de la mañana, estaba muy emocionada, me contó que pasó llorando toda la ceremonia y que cuando llegó al hotel toda la gente le empezó a aplaudir y soltó de nuevo el llanto”, aseguró Mónica.

De los cuatro hijos de doña Floribeth y don Edwin, solo los dos varones pudieron acompañar a su mamá.

Edwin Jr. y Keynner jalaron para el Vaticano, mientras que Mónica y Gabriela se quedaron cuidando a los seis nietos de doña Flory.

“Nos hace mucha falta porque todos somos muy apegados a mi mamá pero esto es lo que quiso Dios para ella y lo respetamos”, dijo Mónica.

Otro milagro. Doña Floribeth no fue la única que recibió un milagro en la familia Arce Mora.

Mónica tenía cerca de cuatro años de intentar, junto a su marido Alejandro, tener un hijo.

“Considero lo de mi hijo como otro milagro, me costaba mucho quedar embarazada y le pedí mucho a Juan Pablo II, en honor mi hijo que ahora tiene 9 meses se llama Pablo”, contó con orgullo.

“Mucha gente nos ha criticado, tratan de buscar lo malo en todo lo bueno que hizo mi viejito (como le dice a Juan Pablo II) pero a mí lo único que me importa es que tengo a mi mamá y a mi hijo”, enfatizó.

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