| Nuestra reina en La iglesia de Santa Ana

Negrita bien chineada

Lloraron, aplaudieron y gritaron. La misa que anunció un altar para la Virgencita de los Ángeles, en el Vaticano, emocionó a todos los ticos que llegaron a la capital de la fe, Roma, para la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II.

En la actividad se cantó a todo galillo el Himno a la Virgen de los Ángeles y a más de uno se le salieron las lágrimas al ver que La Negrita tiene un campito muy especial en Roma.

En la celebración participó “la costarricense del milagro” Floribeth Mora, su familia, obispos ticos y una comunidad blanco, azul y roja que sacó pecho en la misa que convocó a todos los fieles católicos de Costa Rica que están por aquellos rumbos.

“Qué mejor lugar podía encontrar nuestra querida Negrita de los Ángeles que junto a San Pedro y además tan cerquita del Santo Padre”, dijo monseñor Francisco Ulloa, obispo de Cartago quien estuvo en primera fila.

El templo de Santa Ana está en la calle Puerta Angélica, en el Vaticano, y el altar que le hicieron a La Negrita está casi en la entrada a mano izquierda.

“Es sumamente conmovedor, ver a tantos ticos reunidos acá en Roma para esta fiesta santa y la actividad se hace más significativa ahora que nuestra Virgencita de los Ángeles tiene un campo exclusivo y especial”, expresó el cartaguito Iván Brenes quien se dejó llegar a la capital de la fe.

“Me siento honrada, agradecida con Dios, con la Virgencita de los Ángeles y Juan Pablo II, ellos son los verdaderos protagonistas”, dijo Floribeth Mora la tica del milagro quien estuvo en la misa junto a su esposo e hijos.

El embajador de Costa Rica ante la Santa Sede, Fernando Sánchez, destacó que la entronización de la Virgen de los Ángeles es una muestra de la “excelente relación” que hay entre el Estado costarricense y el Vaticano.

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