| Chismes son tan malos como otros pecados

Mándese sabroso, pero sin lengua

Durante la Cuaresma los católicos pueden mandarse sabroso con la carnita, pero sería bueno que se amarren la lengua si les gustan los chismes.

“Cuando se inició la Cuaresma no comer carne era un sacrificio real, pero hoy el mundo ha cambiado y las personas pueden variar la abstinencia de la carne por algo que les guste mucho, como los postres, el celular, el tabaco o el comer gente”, explicó el padre Carlos Humberto Rojas, de la iglesia La Soledad.

Tradicionalmente se nos enseñó que no se puede comer carne durante el Miércoles de Ceniza, el Viernes Santo y los viernes de Cuaresma, pero en la actualidad su significado va más allá del alimento animal.

Algunas personas tienen la mala maña de “comerse” a los demás sin pensar en el daño que los comentarios podrían causar.

Eso lo sabe el papa Francisco, quien ha hecho llamados a los cristianos para que eviten caer en el pecado de las habladurías.

“Al principio puede parecer divertido, pero después contar chismes nos llena el corazón de amargura y nos envenena”, dijo el sumo pontífice durante un discurso a los presentes en la plaza de San Pedro.

¡Qué dañinos! El joven periodista guanacasteco Fabricio Obando da fe de lo destructivos que pueden ser los chismes en la vida de una persona.

“En noviembre del 2010, cuando cursaba el quinto año una ‘amiga’ que me prestaba la computadora de su casa para revisar mi Facebook, me hackeó la cuenta y publicó un comentario a mi nombre diciendo que yo era homosexual”, contó Obando.

Eso lo hizo vivir cuatro meses de incertidumbre y desprecio por parte de conocidos y familiares.

“Ese chisme puso en riesgo el que yo pudiera continuar mis estudios universitarios. Mi familia estaba tan brava que no me quería apoyar”, añadió el comunicador.

Otro caso es el de Alexia Alpízar y sus compañeros de estudio en el Liceo Julio Acosta, de San Ramón.

Ella es una de las sobrevivientes del accidente en el que murieron atropellados cinco de sus amigos, a quienes embistió el carro de un oficial penitenciario mientras se encontraban a la orilla de la calle después de la tradicional serenata que los quintos años les llevaron a sus compañeros y profesores.

“La gente decía a través de redes sociales y en la calle que nosotros éramos unos borrachos y vagabundos, que nada teníamos que andar haciendo a esas horas de la noche en la calle”, contó la joven de 20 años.

“Como creyentes sabemos que hablar mal de otras personas es malo, por eso ese puede ser un muy buen propósito (dejar de hacerlo) esta Cuaresma”, añadió el sacerdote Rojas.

El asunto incluye abstenerse de los cuentos, aunque lo que se esté comentando sea cierto. Ninguna persona tiene derecho a jugar con la honra de otros, nos recuerda el cura de La Soledad.

A finales de diciembre pasado el papa Francisco invitó a la Curia Romana a evitar las habladurías que lo único que hacen es dañar a las personas, sus relaciones y sus trabajos.

Bien guardada. El Papa argentino consideró que evitando los chismes los hombres se pueden volver santos y pidió no usar la “lengua de víbora”.

“Los insto a evitar los chismes y no caer en la tentación de usar una lengua venenosa, porque las habladurías pueden ‘matar’ la fama de las personas y envenenar también a quienes las alimentan”, agregó el pontífice.

La tarea no es fácil en estos días de conversión y preparación para la resurrección gloriosa de Jesucristo, pero en eso se basa que dejar de hablar de los demás sea un “sacrificio” para evitar llenarse la boca de chismes, cuentos y maldad.

Papa Francisco

Sumo Pontífice

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