| Último trapichero de arado de santa Cruz

Hombre suda dulce

A los cinco años Germán Cabalceta aprendió todo lo necesario para manejar al revés y al derecho un trapiche.

La labor le apasionó tanto que vive, respira y hasta suda dulce.

“Son tantos años trabajando en esto que el dulce está impregnado en mi piel”, aseguró el hombre, de 77 años.

Don Germán es el último trapichero de Arado en Santa Cruz, Guanacaste.

El trapiche esta ubicado a cuatro kilómetros del centro.

El dulce que utiliza es totalmente orgánico y tan bueno que antes de terminar la tanda, ya las tamugas (paquete con cuatro tapas) tienen dueño.

“Para esta temporada hacemos entre 1.200 y 2.000 tapas de dulce y mucha gente se las lleva para hacer las mieles de Semana Santa”, detalló Cabalceta.

En armonía. Todo el proceso de fabricación del dulce de arado es natural. En la finquita se siembra la caña libre de químicos, luego se corta y se limpia a mano. Los utensilios son de madera, hechos artesanalmente, y para envolver las tapas utilizan las hojas de la caña.

“Aprovechamos todo lo que hay a mano para facilitar el trabajo y estar en armonía con la Madre Tierra”, dijo el trapichero.

Si en estos días usted se va de paseo por Santa Cruz, puede desviarse un toque para comprar al menos una tamuga que vale ¢1.400.

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