| congoja en el seminario por petición del papa

Hizo falta la botella de agua

Hay un momento de la visita de Juan Pablo II al Seminario Nacional que monseñor José Francisco Ulloa recuerda entre risas, pero con algo de vergüenza.

Resulta que a esta institución le tocó organizar el encuentro entre el papa viajero y los obispos de Centroamérica. Por eso chanearon el seminario y hasta le alistaron al pontífice una habitación para que descansara.

Pero hubo un detallito que a nadie le pasó por la cabeza.

“En el cuarto le dejamos un pichel con agua, pero cuando me despedí el secretario me pidió agua embotellada para el papa. Fui a la cocina y no tenían, en ese tiempo no había supermercados cerca, tuve que decirles que no había”, contó Ulloa.

El entonces rector del seminario dice que sintió un gran dolor por haberle quedado mal ya que es normal que alguien que viaja no tome agua del tubo porque el cuerpo no está acostumbrado.

Encontrar agua embotellada en aquel tiempo no era tan fácil como lo es hoy. Solo para que se haga una idea, las botellas de agua Cristal se empezaron a vender en 1995, según nos dijo María Robles, gerente de comunicación de Florida Bebidas.

Entre las piernas. Otra anécdota que recuerda monseñor Ulloa es la de una joven que se la jugó bonito para conocer al futuro santo.

“Me llamaron los de seguridad y me dijeron que había una persona sin identificación, era una niña de 16 o 17 años. Ella me dijo que aprovechó un momento de distracción del policía que cuidaba la puerta y se le metió entre las piernas. Yo me hice cargo de ella, cuando el papa salió le dio la mano y se fue con una gran cara de alegría, no supe más de ella”, dijo.

Finalmente, recuerda que tras la cena el papa pidió ir a conocer a las cocineras.

“En ese momento nos dio las gracias a todos”, concluyó monseñor recordando a Juan Pablo.

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