| Cerca de Volcanes Turrialba y Poás el aire es más peligroso que en las contaminadas ciudades

Enemigos invisibles

José Manuel Espinoza tiene que hacer maromas para poder bretear.

Cuando menos lo espera se le va el aire y tiene que sentarse para recuperar las luces.

Él se dedica a cuidar y criar caballos en las faldas del volcán Turrialba y sin saberlo se enfrenta todos los días a un enemigo invisible que sale desde las entrañas del imponente coloso.

Las partículas que expulsa permanentemente el volcán están cargadas de ácidos y metales que son capaces de causar enfermedades crónicas (para siempre) como la diabetes, las alergias, el asma, la presión alta y hasta la bronquitis.

“Uno puede estar de lo más tranquilo y de repente siente que se ahoga y no puede respirar, cuando el olor a azufre es insoportable yo mejor trabajo con mascarilla para protegerme”, contó José Manuel quien varias veces ha tenido que auxiliar a su hijo Natanael, de 15 años, que padece de asma y la que se alborota cuando el aire está pesado.

“Lo que hacemos es tener la bomba que le dan en la clínica cerca por cualquier cosa”, agregó el papito.

Destapó los males. El enemigo silencioso que afecta a don José, su pequeño hijo y algunos otros vecinos (ver historias aparte), quedó al descubierto gracias a un estudio realizado por la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional y el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori).

Durante los últimos dos años expertos analizaron y compararon las partículas expulsadas por los volcanes Turrialba y Poás con las que se encuentran en el aire de las ciudades y descubrieron que las que salen del fondo de la tierra son mucho más agresivas para la salud.

“Las partículas que salen de los volcanes son 30% más ácidas y tienen hasta 400 veces más concentración de metales que las que se respiran en la ciudades. Para dejarlo más claro, es más contaminante un volcán que el humo que sale de los carros”, confirmó Jorge Herrera, coordinador del proyecto.

Activos. El volcán Turrialba es actualmente el que se encuentra más activo, su última gran explosión fue el 5 de enero del 2010. En ese momento se evacuaron 21 familias de la zona. En mayo del año pasado se registro otra erupción esta vez de ceniza y por el momento se encuentra cerrado el paso al cráter.

El Poás también se mantiene activo y presenta algunas emisiones de gases de vez en cuando, por lo que se mantiene en vigilancia.

El equipo dirigido por don Jorge pasó en el Poás de agosto hasta noviembre del 2012 y en el Turrialba desde julio hasta setiembre del año pasado. Los resultados de su investigación los dieron a conocer hace dos semanas.

ojo al cristo

“La idea es que con la información que logramos reunir se tomen medidas de prevención para evitar accidentes y problemas de salud”, manifestó Jorge Herrera, coordinador del proyecto que estudió los volcanes y quien detalló algunas de las recomendaciones.

A los visitantes que padezcan de asma, alergias, bronquitis o problemas de presión es necesario que se les regule el tiempo de permanencia en el volcán.

Además han sugerido que se instale un semáforo que alerte por medio de las luces cuando se puede pasar libremente y cuando el aire está cargado y peligroso.

Otra de las medidas que pueden ayudar es rotar a los guardaparques que se encuentran en la zona para que no pasen siempre expuestos a las partículas.

“También es necesario que se les realice un chequeo más especializado a las personas que viven en las comunidades cercanas que pasan siempre expuestas a este aire contaminado”, concluyó.

La doctora Nidia Cordero, del Ebáis de Santa Cruz de Turrialba, aseguró que ellos se mantienen pendientes de los pacientes de los pueblos cercanos al volcán pero por el momento no tienen registro de casos extraordinarios relacionados con problemas respiratorios.

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