| Perrita duerme envuelta entre peluches y muñecos

CHINEADA Y CALIENTITA

Hace tres meses la perrita Mía llegó a formar parte del hogar de la familia Quesada.

Mauricio, el tata de la choza, le compró una casita con piso acolchonado para que se acomodara como Dios manda. Sin embargo, la french poodle nunca durmió en el corredor donde le pusieron el chante.

“Apenas se hizo de noche la perrita comenzó a llorar y llorar y tuvimos que dejarla entrar. Lo que nos llamó la atención fue ver que ella comenzó a jalar los peluches y muñecos de mi hija Valeria, los abrazó y se durmió como si nada”, comentó Mauricio, vecino de playa Potrero, en Guanacaste.

Todas las noches, cuando comienzan a apagar las luces para dormir, Mía se mete al cuarto de Valeria, jala unos dos o tres muñecos, los acomoda en la esquina del cuarto y cierra los ojillos.

Quitarle a la perrita esos compañeros de sueño significa echarse un pleito.

“Al principio mi hija se los quitaba y la perrita se agarraba con ella, pero después se acostumbró a dejárselos para que la mascota de la casa pueda dormir”, explicó Quesada.

Duerme calientita. Mía nunca pasa frío, ella se acurruca con un conejo de peluche que tiene casi el doble de su tamaño y que la mantiene bien calientita.

“Ella a veces cambia el conejo y abraza a un muñeco de esos ‘pacos’ y otras veces agarra otros peluches más pequeñitos, ahí se acomoda diferente cada día”.

Puro Instinto. Según explicó el veterinario Víctor Montenegro este comportamiento se debe al instinto maternal de Mía, que sin querer queriendo actúa con los peluches y muñecos como si fueran sus hijos.

“Si ella tuviera cachorritos haría lo mismo, les buscaría un lugar seguro y los acurrucaría. Es parte del instinto”, aseguró el experto.

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