| Discapacitado dice que choferes lo dejan botado

Botó el tapón y se agarró de parrilla

Obstinado de no poder agarrar el bus todos los días –como es su derecho– Gabino Castillo, de 61 años, se amarró los pantalones y reclamó valientemente.

Este vecino del barrio María Auxiliadora, de Aserrí, necesita viajar a Chepe para vender lotería y ganarse la platica para vivir.

Sin embargo, Castillo dice que a veces espera hasta tres horas para que pase un bus con rampas para poder montarse.

Gabino es discapacitado y usa silla de ruedas, pero ayer botó el tapón de la paciencia porque los buses de su barrio (a cargo de la empresa Autotransportes Desamparados) o no tienen rampas o las tienen pero malas.

Por eso ayer se agarró de la parrilla de uno de los buses y no lo dejó avanzar durante unas horas. La protesta fue en las cercanías del puente Blanco de Aserrí, sobre el río Cañas. Queda de la cárcel “El Buenpa” 200 metros al sur.

Francisco Fallas, supervisor de la empresa de buses, aseguró que el 80 por ciento de las 150 unidades disponibles tienen rampa y que ellos las revisan todos los días para verificar que funcionen bien.

Agregó que los choferes llevan cursos de servicio al cliente y que don Gabino no tiene razones para protestar.

El supervisor le recomendó apuntar el número de la unidad con la que tiene problemas para corroborar qué está pasando.

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