| mecánico ARMA Y DESARMA EN La Guácima

Hay un mago en la pista

Con 28 años Pablo Vega ya es un reconocido mecánico no solo en el barrio de Escazú, de donde proviene, sino de la más importante suela de asfalto y velocidad que tiene el país.

Este joven es el responsable de que un buen número de chuzos hagan de las suyas en La Guácima para el disfrute de todos.

Su fama se extendió entre los fiebrazos que llegan a picar y entre quienes buscan mejorar los tiempos y las capacidades de las naves. Ellos vieron en Vega al cómplice perfecto.

El chavalo no sabe el número exacto de carros que ha transformado o armado desde un principio, pero asegura que pueden ser más de quince.

Algunos bretes salen de un día para otro y con otros ha durado hasta dos años montándolos.

“A mí me critican por ser perfeccionista pero no me juego el chance de que el carro salga sin que esté totalmente listo; soy muy riguroso ”, cuenta Vega.

Desde los 15 años este mecánico ha vivido entre carros, herramientas, aceites y otras cosas en lo que era el taller de su “tata”, de quien heredó la vocación.

Por los trabajos ha cobrado hasta $20 mil (más de ¢10 millones), según la categoría, nivel o petición del cliente y por el proceso de armado y mano de obra.

Para Pablo es una gran emoción ver que los chuzos funcionen y saquen brillo en La Guácima, porque son como hijos y por tanto brete que tuvo con ellos siente mucha emoción terminarlos y verlos en la pista.

“Cada carro es un proyecto y un reto diferente, yo hablo con el cliente y me dice lo que quiere, luego verlos mandarse en la pista, que ellos queden satisfechos y hagan buenos tiempos, es algo que me llena de satisfacción”.

Aarón Castro es uno de los clientes de Vega que se gastó su buena harinilla para tener la nave como una bala y tiene tanta confianza en el trabajo de su “compa” que a ojos cerrados lo dejo bretear en lo que él crea que es lo mejor para el chuzo, hasta que se lo entrega.

Justamente el lunes, tras dos años de brete estrenó el carrito en La Guácima y tuvo a Pablo a su lado para celebrar el tiempazo de 11,3 segundos que consiguió en la recta con su Toyota Starlet 1981.

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