| HOY SE CUMPLEN 25 AÑOS DE LA PEOR TRAGEDIA DEL FÚTBOL BRITÁNICO

El dolor sigue vivo

Veinticinco años después de la muerte de 96 aficionados del Liverpool en el estadio de Hillsborough, sigue abierta la investigación para determinar a los responsables de la peor tragedia del fútbol británico.

Esta fatalidad marcó un cambio en la seguridad que se brindaba en los estadios.

El sábado 15 de abril de 1989 empezó como un día perfecto para un partido de fútbol.

Había un cielo azul y despejado que dio la bienvenida a los aficionados del Liverpool y el Nottingham Forest, quienes habían viajado a la antigua ciudad industrial de Sheffield, en el norte de Inglaterra, para presenciar las semifinales de la Copa.

El partido se disputaba en el viejo estadio de Hillsborough, campo del Sheffield Wednesday.

Un año antes, ambos equipos se habían enfrentado en el mismo lugar y en la misma etapa del torneo.

“Oh, no, ese estadio otra vez, no”, dijo a su familia Martin Kevin Traynor, de 16 años. Su hermano Christopher, de 26, le dijo: “no te preocupes, iré contigo”. Ambos fallecieron en Hillsborough.

Pese a que eran más los aficionados del Liverpool se les asignó la tribuna Leppings Lane, que era más pequeña que la Spion Kop, donde iban a estar los del Nottingham Forest.

La tribuna de Leppings Lane estaba dividida en sectores, y a las dos y media los sectores tres y cuatro ya estaban llenos de hinchas.

“Mirando alrededor, podía ver a hinchas más mayores y curtidos que yo que empezaban a ponerse nerviosos”, dijo a The Observer Adrian Tempany, aficionado del Liverpool y sobreviviente .

Unas obras en la carretera retrasaron a los fanáticos que venían de Liverpool y, con el inicio del partido cerca, miles de personas que no lograban ingresar por el tumulto empezaron a empujar.

Cuando parecía que la gente podía acabar haciéndose daño, el inspector jefe David Duckenfield ordenó que se abriera la puerta C para aliviar la presión de quienes esperaban afuera.

Los hinchas corrieron hacia la ya abarrotada tribuna, concretamente a los dos sectores más llenos, donde se veían los juegos de pie. El resultado fue catastrófico.

Muchos espectadores de los sectores 3 y 4 fallecieron aplastados contra las rejas, que separaban las gradas del terreno de juego. Estaban tan oprimidos que apenas podían mover las cejas para expresar su terror.

“A pasos de mí había gente muerta de pie”, narró Tempany.

La víctima 96 falleció en marzo de 1993 sin saber lo que pasó.

Fallaron. Ignorando aparentemente la tragedia que se estaba gestando, la Policía permitió que el partido empezara puntual, a las tres de la tarde.

“A los cuatro minutos disparé un balón al larguero”, recordó el atacante del Liverpool striker Peter Beardsley.

“Lo lamenté, pero visto ahora, estuvo bien no marcar porque la gente que estaba afuera escuchó el rugido del público cuando le di al travesaño e intentaron entrar con más fuerza”.

Sin embargo, pronto se empezó a notar que algo iba terriblemente mal, porque los hinchas trataban desesperadamente de escalar la verja de la tribuna e incluso de trepar a la tribuna superior.

Seis minutos después, el árbitro detuvo el partido.

Los espectadores salieron buscando aire sobre el césped antes de volver a echar una mano a los heridos, alineándolos sobre la cancha en camillas improvisadas, hechas con las vallas publicitarias.

La Policía solo permitió que una ambulancia entrara en el terreno de juego.

Por eso ahora, 25 años después, se le señala como la responsable del desastre con dos investigaciones por sospechas de que trató de encubrir el manejo negligente.

Los 96 muertos -89 hombres y 7 mujeres- y los más de 750 heridos que se produjeron ese día en Hillsborough obligaron a cambiar las normas vigentes en los estadios del Reino Unido.

Ahora, en todos se quitaron las vallas metálicas y todas las tribunas que antes acogían a espectadores en pie, tienen butacas.

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