| Equipo de Baloncesto Herediano se llevó el oro con un jugadorazo

Pie Grande ganó en Cañas

En la cancha de básquet todos tenían que ver con Miguel Ortiz.

Sus 1,98 metros de altura son muy evidentes y sus tenis también no solo por el verde fosforescente que lucen, sino porque son talla 47 y medio.

Esa es la medida que calza este florense de 18 años.

Hoy “Miguelón”, como le dicen los compas, celebra el oro que consiguió este sábado en baloncesto representando al cantón de Heredia con el equipo de Santa Cecilia.

Los heredianos derrotaron a San Ramón 73-62 en una cerrada y apasionante final que se resolvió para el conjunto florense en un llenazo en el gimnasio municipal de Cañas.

“Es una gran felicidad, este fue el objetivo por el que trabajamos todo el año, es un trabajo de equipo que se consiguió paso por paso”, comentó Miguel sobre la victoria.

Dificultades. Si bien es cierto en baloncesto puede ser muy útil tener esa altura, en la vida cotidiana es un poco más incómodo.

Por ejemplo, Ortiz no puede conseguir “cachos” de su talla en el país y debe mandar a traerlos de las tiendas en los Estados Unidos.

Así tuvo que hacerlo para estos Juegos debido a que un 47 y medio difícilmente lo puede comprar en Tiquicia.

Además, entre sus amigos y compañeros constantemente lo vacilan por ser semejante mamulón a tan corta edad

“A veces viajo en bus y cuando me subo tengo que quedarme de pie porque no quepo en los asientos y en más de uno pego en el techo”, cuenta el joven.

Desde que estaba en el colegio Saint Clare y luego en el Santa Cecilia, Ortiz se acostumbró a ser el más alto en todo al vivir en un país donde la gente no suele llegar a esas alturas.

El muchacho actualmente vive en Heredia y se encuentra soltero y sin compromisos.

Sueña con la Primera. Con la medalla de oro en la bolsa y un buen ratillo en el básquet, este joven sueña con jugar en la Primera División del baloncesto de Costa Rica.

Con este fin está corriendo para que su proceso de naturalización en el país sea una realidad, pues es de origen colombiano.

Miguel llegó al país junto a su familia cuando tenía seis años y estando en la escuela fue que le sugirieron que se metiera al deporte de los aros.

Es por ello que este herediano, quien tiene a su técnico Henry Martínez como su referente, espera pronto dar el gran paso a la Primera División. Mientras tanto, celebra el oro de ayer.

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