| Futbolista dejó de tener apoyo del equipo manudo en la niñez

Liga le cerró las puertas a Bryan

No todo ha sido de maravilla en la carrera futbolística de Bryan Oviedo.

En la niñez vivió un momento muy difícil cuando la Liga le dio la espalda. El jugador del Everton de Inglaterra habló del paso que tuvo por las ligas menores de ese club después de jugar en el equipo del barrio, San Isidro de Peñas Blancas, creado por su padre Ólger Oviedo, quien ahora lo dirige desde el cielo porque murió en junio del 2011.

Después pasó a jugar con San Ramón y luego con Alajuelense.

“Jugué con la Liga de los 10 años hasta los 12 y luego por diversas razones, como la salida de mi papá a Estados Unidos, y por unos cambios internos que hubo en la Liga me fui”, dijo el lateral.

Oviedo se recupera de la lesión que tuvo el 25 de enero de este año, cuando le fracturaron la tibia y el peroné de la pierna izquierda. Actualmente se levanta de un momento muy duro, así como lo hizo cuando en la Liga le cerraron las puertas.

“Prácticamente me descartaron; me dijeron que podía seguir, pero sin ninguna ayuda económica y eso era muy difícil porque yo vivía aquí (San Isidro de San Ramón) y era muy difícil ir hasta Alajuela, entonces decidí no jugar más y luego, gracias a Dios, todo salió bien”, agregó.

Después del duro golpe que se llevó por salir del cuadro erizo estuvo un año, de los 13 a los 14, sin jugar en ningún equipo, solo pateaba la “chocobola” con el cuadro del colegio.

Después de ese triste capítulo fue cuando vino la luz.

“Una vez Gabelo Conejo me llamó para que fuera a la regional de Alajuela sub 14; fui, estuve ahí y en eso me llamaron a la Selección y ese día me llamaron también para ir a Saprissa”, manifestó Oviedo. Aquel día su carrera dio un giro.

De aquí para allá. Aunque con la llegada a Saprissa Oviedo encontró la estabilidad en el fútbol, la vida cotidiana daría un vuelco total e importante.

“Me fui a vivir a San José, viví en muchos lugares, estuve en muchos colegios y fue una adolescencia difícil porque no pude estar en un lugar estable, pero normalmente fue bastante lindo. Tuve muchas experiencias y maduré mucho, al final tanto sacrificio valió la pena”, recordó.

Cuenta que primero vivió con un utilero de la Selección, después pasó a vivir con un tío en Heredia, después en Grecia con el papá y por último en Alajuela.

“Aprendí muchísimo, nunca fui un muchacho de vicios porque mis papás me inculcaron mucho eso; siempre tuve claro que lo que más quería era jugar fútbol. Nunca tuve problemas en mi adolescencia con mis papás, siempre fueron cosas lindas”, expresó.

El futbolista tuvo su mejor momento en el fútbol tico cuando estuvo con Saprissa, jugó el Mundial de Egipto del 2009 y después de eso dio el salto al Copenhague de Dinamarca.

Posteriormente, en el 2012 fichó con el Everton de Inglaterra, equipo en el que le quedan tres años más de contrato.

Oviedo agradece el apoyo y el sacrificio que siempre le dieron su papá Ólger y su mamá Lorena Jiménez, pues asegura que sin ellos no habría llegado tan lejos.

El sueño de Oviedo continúa y no se queja si algún día llega a ser contratado por el Real Madrid o el Manchester United.

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