| Chucito jala comentarios y suspiros

Hijito marca Honda

En la pista parece y de cerca no hay duda: es un hondita.

La nave de Jesús Hernández arranca suspiros y piropos en la pista La Guácima, a pesar de ser tan pequeña.

El carrito de este herediano mide menos de cuatro metros y de los chuzos que llegan a quemar fiebre es de los más chiquitillos en la pista.

Para Hernández el auto sí es el más pequeño, algo que disfruta bastante porque lo hace único y llamativo entre tantos más.

Además del tamaño, el modelo del vehículo es poco visto, un Honda Civic modelo 75, primera generación.

Hernández afirma que de este estilo ha visto si acaso uno en el país. “El carro es mi hijo, tengo dos años y medio de tenerlo, se restauró desde cero, se chaneó y le cambié todo incluso el motor, cuando lo compré me salió en ¢450 mil y luego le metí casi ¢3 millones. Esta es mi fiebre”, comentó el picón de 28 años.

Si bien es cierto en un carro más allá del tamaño lo que importa es lo que lleva por dentro, este honda tiene un motor Acura b16.

En La Guácima la gente no deja de sorprenderse al ver las capacidades del carrito de Jesús frente a bichos que lucen mucho más grandes y potentes.

Actualmente la nave hace 16 segundos en cuarto de milla con un motor que aún no se termina de bretear. Con los ajustes hechos haría 14 segundos, el promedio que hacen los carros competitivos en esa categoría, pero la meta es bajar de los 13.

El fiebre del hondita además compite en los campeonatos de Interclubes que se realizan en La Guácima, donde ha obtenido buenos resultados, aunque no ha corrido desde siempre, sino en unas seis o siete fechas.

Ventajoso. El gusto por los carros compactos de Hernández no lo minimiza, porque él mismo asegura que se embarca quien lo juzga por el tamaño porque este “Pulgarcito” es el clásico chiquito pero matón.

“Imagínese que de los carros más pequeños que hay hoy en el mercado, este es más pequeño, mucha gente que viene aquí vacila cuando lo ve, yo digo que es la mascota del autódromo, el chiquitín, pero eso no significa que haya que subestimarlo”, detalla “Chuz”.

Otra de las ventajas que indica este herediano es que el auto se mete en cualquier parte o cualquier huequito, porque además de traerlo a La Guácima también lo usa para una que otra vueltilla y para salir a dominguear. “A un carro de estos cualquiera le da campo”.

Este fiebrazo generalmente llega a la pista manuda con el grupo “M-Custom Club” de Heredia, dedicados a los carros modificados y generalmente se pegan un buen “ride”. En los paseos Jesús aprovecha para realizar piques con todas las de la ley , porque confiesa que desde temprano empieza a alborotar el panal.

Definitivamente este chofer muestra que el tamaño no es lo que importa, sino saber cómo lucir el carro para que rinda igual.

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