| Andrey y su novia fueron conquistados por una perrita abandonada

Enamorados de “Cleta”

Una zaguatica abandonada se robó el corazón del ciclista Andrey Amador y de su novia Laura Segú.

La perrita ojiverde la encontraron el Jueves Santo, a eso de las 9:30 a.m. cerca de una cabaña en Cartago, donde han pasado las últimas dos semanas.

La cachorrita les encantó a tal punto que hasta pensaron llevársela a su casa, en Barcelona.

Sin embargo, el papeleo que implica sacar a un animal del país, la vida tan ajetreada que tienen en España y que la perrita no tiene siete meses para poder llevársela, como lo establece la ley, los hizo detenerse.

“Iba en el carro y ella se me cruzó, cuando paré se había metido debajo y no se movía”, recordó Segú.

Laura iba hablando por celular con Andrey y le contó lo que estaba pasando.

“Le dije que la echara al carro y después llegó a donde yo estaba entrenando con la perrita y la empezamos a cuidar. Laura la bañó y la llevamos al veterinario, la vacunaron, la desparasitaron y nos encariñamos. La verdad nunca había vivido esto y creo que ha sido una bonita experiencia”, recordó Amador.

Andrey bautizó a la perrita como “Canela” pero su papá, don Rodolfo, le puso “Cleta” .

El ciclista aseguró que siempre le han encantado los perros y, aunque quería llevársela, finalmente la ofrecieron en adopción por medio del Facebook.

Anoche se la entregaron a una señora de Tres Ríos que logró convencerlos de que la cuidaría bien.

La pareja, que mañana regresa a Europa, planeó entregarla antes, pero el cariño por “Cleta” hizo que la quisieran tener con ellos el máximo de tiempo.

Quiere un mono. Fiel a su estilo Andrey dice que le gustaría tener a un mono como mascota, pero se conformaría con un perro.

“En Barcelona no tenemos mascotas y nos gustaría tener un perro, pero es difícil por los viajes. Los animales me gustan mucho”, dijo.

El oriundo de San Ramón de Alajuela planea tener unos cuatro perros cuando se retire del ciclismo.

“De niño siempre tuve un perro pero mis papás se cansaron de cuidarlo. Voy a extrañar a ‘Cleta’ porque es muy buena y a los perros siempre los he querido como a un familiar. Ojalá los perritos callejeros tengan la oportunidad de no ser maltratados”, añadió.

Para Laura, “Cleta” fue una gran compañía durante estos días. “Fue muy buena, nunca lloró ni molestó, no hacía las necesidades en el carro y en las casas se portaba bien”, concluyó.

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