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Empezó en el patio

José Guillermo Ortiz no había salido del vientre de la mamá y ya le cuadraba el fútbol, incluso hasta se podía notar su afición por la Liga Deportiva Alajuelense.

Así describen Ramón Ortiz y Juanita Picado, papás del delantero manudo, los inicios de su pequeño hijo en el fútbol.

José Guillermo encendió desde chamaco su deseo de ser goleador y ahora la Liga le está sacando el jugo porque es su máximo anotador con 5 goles en el verano 2014.

Esta familia vive intensamente cada gol de José desde Canalete de Upala, donde viven y donde nació este gran anotador.

Según los orgullosos padres, Ramón fue el primero que le enseñó a hacer series y a dominar la pecosa en el patio de la casa.

Después jugó en la escuela, donde se formó con los primeros equipos ya oficiales y empezaría el sueño de llegar a ser futbolista profesional.

“Costó mucho por la parte económica, por ejemplo para pagarle los pases vendíamos tamales y hacíamos rifas”, contó el padre del delantero.

Doña Juanita agregó que hubo algunos momentos donde la cobija no daba ni para los pasajes del bus y estuvieron a punto de sacarlo del equipo.

Estos felices padres recuerdan la primera vez que lo llevaron a un estadio. “Fue un partido de Alajuelense contra Liberia en el Morera Soto y perdió la Liga uno por cero con gol de Mario Víquez”, dijeron.

Según ellos su hijo siempre quería estar en el “estuche” aunque fuera de junta bolas.

“En el 2002 lo llevaron a una prueba cuando tenía 10 años lo vieron y se lo dejaron”, así se hizo José Guillermo jugador rojinegro.

Listos para el clásico. Lo único que no ha podido José Guillermo es cambiarle los colores de equipo, porque él es el único manudo de la choza.

Entonces, si José Guillermo no sale titular Ramón y Juanita son saprissitas, pero si su hijo pone un pie en la cancha se hacen rojinegros de inmediato.

Como padres le piden a su hijo que sea humilde, que si juega que le vaya muy bien y que disfrute mucho de lo que hace dijo Juanita quién además lo encomienda a Dios para que lo proteja.

Mientras que Ramón lo motiva para que siga adelante con humildad picardía y sin egoísmo en el juego, y le recuerda que si tiene jugadores mejor ubicados que entregue la bola, porque no todo es hacer goles.

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