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Da guerra con su Willys

Más allá de tener un carro último modelo, los hermanos Roy y John Carballo son apasionados de coleccionar vehículos antiguos, de esos que de vez en cuando se ven en las calles del país.

Hace 30 años les llegó a las manos un jeep Willys de 1946.

Roy, más conocido como “Roy Pila”, le contó a La Teja lo que ha vivido a la par de este “bebé”, como él lo llama.

–¿Cuándo lo compró?

Hace 30 años, fue un intercambio que hicimos, recuerdo que yo tenía una lancha y se la cambié a un señor por el carro, incluso él me dio un vueltillo.

–¿Compró el carrito por necesidad o por capricho?

Entonces fue más que todo por necesidad. Realmente la lancha no la estaba ocupando y un carro sí, y a mí y a mi hermano nos pareció muy bonito.

–¿Cada cuánto lo usa?

Ah, este carro lo usamos siempre, es supereconómico y, sin mentirle, entra donde sea, sube cualquier montaña.

–¿Le gusta presumirlo?

Pues es bonito salir con el carro, como vivimos en una zona turística es muy curioso ver a los extranjeros que lo admiran y se quedan sorprendidos porque seguramente conocen qué tipo de carro es. Los niños siempre dicen: “papi, mire, es un carro de la guerra”.

–¿Cuándo nació la pasión por estos carros?

Nosotros dos somos mecánicos, entonces sabemos que es un buen carro. Cuando éramos niños veíamos un programa que se llamaba “Combate”, era en la guerra, entonces nos nació el amor por estos carritos.

–¿Le ha metido algo más?

No, nada más que la pintura. El carro es una muy buena pieza que se mantiene original.

–¿En cuánto lo compró?

En aquel momento lo cambiamos por una lancha que tenía un precio aproximado a los 300 mil colones, realmente desconozco cuánto podría valer.

–¿Cuánto pedirían por él si decidieran venderlo?

Podríamos venderlo, pero no recibimos menos de diez millones de colones.

–¿Sale caro chinearlo?

Nada. Es muy cómodo mantener un carro de estos. Salen más baratos los repuestos que ir por un pedazo de carne.

–¿Dónde le dan mantenimiento?

Desde que lo compramos solo nosotros lo tocamos.

–Alguna anécdota que haya vivido con el chuzo...

Nunca se me va a olvidar, recuerdo cuando vivimos el huracán César, que dejó una gente detrás del río Blanco de Savegre y solo podían sacar a las personas en helicóptero, pero para agilizar el asunto metí el carro y logré sacar a las personas.

–¿Se le acercan chiquillas?

Más que chiquillas se acercan extranjeros y personas que saben de carros.

Para algunas mujeres este carro no es más que lata, pero las personas que conocen, saben que es una buena reliquia.

–¿Le gustaría renovarlo?

Jamás, este carro vale por la antigüedad que tiene, sería un pecado meterle algo más.

-¿Qué es lo que más le gusta del jeep Willys?

Su originalidad, son contados con los dedos de las manos los que hay en el país; además, él sube cualquier montaña y lo lleva adonde sea.

Espabílese

¿Cuál es el principal cuidado que se le debe tener a un carro de más de 30 años de antigüedad?

“Ya con tantos años de antigüedad hay que ponerle mucha atención al motor y darle el mantenimiento general; además de prevenir la corrosión en la carrocería porque se llega a podrir; es importante estar al día con los cambios de aceite y las revisiones generales del vehículo. Mecánico: John Castro.

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