| Porteños cayeron en Coronado y se jugarán la vida contra Limón

Cerca del naufragio

Al Puerto se le acaban las opciones después de que ayer no pudo sacar saldo positivo de su visita al Uruguay de Coronado y quedó a un pasito del naufragio.

El equipo lechero se aprovechó de la presión y necesidad de los porteños para golearlos 3-0.

Los chuchequeros ahora dependen de las matemáticas, lo único que les da consuelo en este momento, pues son los goles los que dirán quién se queda en Primera y quién jala a la Liga de Ascenso (Segunda División).

Solo números. Este miércoles los del Pacífico, con 41 puntos, se enfrentarán a los del Atlántico, con 44. Uno de los dos será el que se pegue la rifa del descenso.

Para quedarse en Primera Puntarenas debe derrotar como mínimo 2-0 a Limón, marcador que lo salvaría por el gol diferencia.

Después del 3-0 que sufrieron los tiburones y la derrota 2-0 de Limón, este sábado ante Herediano, el gol diferencia de ambos quedó en -24 y -21, respectivamente.

La victoria por dos goles dejaría al Puerto con -22 de promedio frente a los -23 de los caribeños, lo que condenaría a Limón.

Eso sí, La Tromba se salvaría con un empate.

Uruguay y Pérez Zeledón se salieron de la bronca este domingo al puntuar y Belén no necesitó jugar para salvarse al tener 45 puntos y una ventaja de 4 unidades.

La mejenga.El panorama se lo sabía Puntarenas de sobra, razón por la que le urgía a puntuar.

El equipo naranja mostró ganas en la cancha del estadio El Labrador, pero le faltaron los argumentos de fútbol para transformar esos deseos en goles.

Uruguay, siendo más sabio, manejó el encuentro y mató cuando al rival más le dolió.

El partido era parejo, ambos compartían el balón pero solo los aurinegros llevaban peligro al marco, con un par de avisos antes del primer gol.

Un héroe local inesperado fue el joven contención Gualberto Montenegro, autor de un doblete que dejó noqueado al Puerto. El primero fue un autopase de taquito y luego punteó el balón para bañar a Víctor Bolívar y como aún no había entrado le metió un cabezazo, por aquello, al minuto 34.

En el segundo tiempo, los de Luis Diego Arnáez salieron tan urgidos que los lecheros los mataron en el contragolpe.

Un pepino de Johan Condega a los 79 minutos y después otro de Montenegro a los 83 los terminó de sepultar.

El barco porteño hace agua por todo lado, queda ver si le alcanza para mantenerse a flote.

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