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Aprendió detrás del marco

El gusto por el fútbol llegó por herencia para el delantero Ariel Rodríguez del Saprissa porque el papá fue futbolista.

Claro, también agarró muchas mañas detrás de un marco cuando era juntabolas.

“En aquel momento no imaginábamos que iba a estar en la otra cara de la moneda: jugando”, dijo el padre, Erick Rodríguez.

Ariel es el goleador de la “S” con cinco pepinos y su padre recuerda que apenas caminó lo llevó a jugar bola a un parque de Tibás.

“Iba con él y mi otro hijo (Erick Eduardo) al parque o a la acera. Ellos hasta dormían con la bola, eran como adictos al fútbol”, contó Rodríguez.

Erick dice que verlo hoy destacando no ha sido fácil pero que el chamaco desde muy pequeño ha sido persistente y disciplinado y que por eso ha logrado grandes cosas.

“Le ha costado, estuvo con el Saprissa de Corazón, con Santos y con Puntarenas”, señaló Erick,

Y es que según nos contó en Guápiles tenía que caminar como 4 kilómetros de la casa donde vivía hasta el estadio y después otros cuatro de regreso.

“Yo pasaba muy preocupado pensando cómo estaba, dónde estaba y en el recorrido que hacía a pie ”, contó.

Rodríguez señaló que la primera vez que lo llevó a un estadio fue al “Fello” Meza de Cartago.

Otro motivo de orgullo para Erick es que Ariel heredó la posición que él jugaba.

“Pienso en mi padre, porque él me decía ‘no sabe lo que siento cuando juega’ y entonces ya sé lo que sentía mi papá. Estoy muy orgulloso de él (Ariel) y sé que dará más frutos”, agregó.

Quitado para el estuche. Aunque parezca extraño, Erick es quitado para ir al estadio a ver su hijo.

“Es porque los futbolistas son como actores de una telenovela, hoy son protagonistas y otro día villanos, es muy injusto como los tratan y por eso prefiero no ir”, comentó el padre del goleador saprissista.

Lleno de mensajes. Antes de cada mejenga el celular de Ariel se llena de mensajes de texto enviados por su padre.

“Le digo que tenga fe, que Dios lo va a ayudar y q ue le ponga todo en sus manos”, mencionó el papá del jugador morado.

Para este clásico el mensaje es claro: “que trabaje al máximo dentro de la cancha, porque si se esfuerza y trabaja bien las cosas le van a salir, si no hace goles, puede dar asistencias y la afición lo agradecerá”, aseguró.

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