| Técnico de As Puma divide tiempo entre el fútbol y la repartidera de bolis y gelatinas

Un pulseador de primera

El As Pumas Generaleña la ha pulseado duro para llegar a la final de la Liga de Ascenso y quizás lo hace motivado por el técnico, Édgar Carvajal, un hombre pulseador de primera.

El equipo está a solo dos partidos de llegar a la Primera División, pero antes debe superar a Juventud Escazuceña, un equipo con el que se jugará el título del torneo Clausura de la Liga de Ascenso desde el sábado 10 de mayo.

De ganar la serie los generaleños llegarían a la máxima categoría porque también obtuvieron el título del Apertura, entonces la gran final de la Liga de Ascenso no sería necesaria.

Dele que dele. Durante casi dos años y medio, Édgar se ha turnado entre entrenar al As Pumas y manejar un camión que distribuye bolis, gelatinas y frituras en pulperías, abastecedores y sodas generaleñas.

Este brete le ha permitido estar muy cerca de la gente y por eso es una figura muy conocida y querida en la zona.

“Trabajo en ventas con mi propio camión porque la Liga de Ascenso es dura y no puede uno dedicarse solo a eso; hay que mantener a la familia de alguna forma”, dijo.

La rutina de brete es bastante socada. Édgar se levanta a las 5:30 a. m. todos los días para alistarse porque el equipo se entrena de 7:30 a 9:30 de la mañana.

Terminado el entrenamiento, a eso de las 10:30 a. m., agarra el camión para ir a la fábrica a recoger los productos y empezar la ruta por todo Pérez Zeledón.

Édgar llega a la casa, en Pejibaye, a eso de las 10 de la noche y con la idea de la madrugada del día siguiente en la cabeza.

Son la esposa, Isabel, y su hija Valeria, de 13 años, quienes más sufren su ausencia.

Jean Carlo, de 20 años, es el hijo mayor, pero con él comparte más porque juega en As Puma bajo sus órdenes.

“Mis días son muy cansados, ahora que el equipo está cerca de Primera se siente uno muy bien, pero sabemos que aún falta trabajo”, dice sobre la rutina.

Buscaría un hombrito. Édgar es consciente de que si logran el ascenso le quedaría pelis seguir manejando el camión, porque estar en Primera son otros cien pesos.

Sabe que las condiciones tanto familiares, del equipo y las suyas mejorarían, pero siente alguna nostalgia por un camión que maneja desde hace 17 años y gracias al cual ha conocido a muchísimas personas.

El negocito igual continuaría, pero en ese caso buscaría a alguien que le eche un hombrito con el chunche.

“Todos me dicen que ojalá podamos dar el paso, con la gente de los pueblos tengo una muy linda relación, siempre lo estoy viendo, este es el equipo del pueblo”, comenta el “profe”.

La relación y el cariño que le tiene la afición de Pérez haría que lograr el ascenso sea aún más especial porque es un equipo que se forjó en la zona.

Sabe que Escazuceña es el último paso y por eso mismo será el más duro de todos, pero Édgar quiere pagarle a San Isidro todo su cariño con el título en la bolsa.

Rellene los campos para enviar el contenido por coreo electrónico.

Enviar:

Noticia La Teja: Un pulseador de primera