| Presos de guantánamo tragan o tragan

Aquí nadie muere de hambre

Un tarro de aceite de oliva y un engrudo, o especie de goma, con sabor a vainilla esperan en la mesa metálica; son la “comida” que el equipo médico de la prisión de Guantánamo les mete por la nariz a los detenidos cuyas vidas corren peligro a causa de las huelgas de hambre que montan.

El jefe del hospital militar de la prisión, que prefiere guardar su anonimato, nos lleva hasta una silla con amarres, sobre la que explica cómo alimentan a los presos a través de un tubo.

“Pero esto solo se lleva a cabo por razones médicas. Únicamente cuando sentimos que el detenido está en peligro por falta de nutrición”, explica.

Según relata el doctor, antes de comenzar el procedimiento, las enfermeras o los practicantes preguntan a los detenidos si no prefieren comer voluntariamente antes de ser intubados. Si la respuesta es no, ya saben cuál es el siguiente paso. Pese a que las huelgas de hambre han sido una práctica común en la prisión de Guantánamo a lo largo de los años, los números oficiales de presos alcanzaron cifras récord el verano pasado, llegando a los 106 reos en huelga y 46 alimentados de manera artificial.

Tres jóvenes enfermeros, dos hombres y una mujer, ninguno llega a los 30 años y todos alguna vez han alimentado por un tubo a alguno de los 154 presos que quedan en el penal. “Hay alimentados VIP”, dice ella, en referencia a aquellos que no muestran ninguna oposición a la intubación y pueden incluso ver una película o jugar a algún videojuego mientras se completa el proceso alimenticio, pero los hay que no.

“Podemos saber quiénes son los que van a mostrar más oposición. Conocemos sus comportamientos” , añade uno de los jóvenes, al que no se le permite decir cuáles son los criterios para considerar que uno de los detenidos debe pasar a ser alimentado de manera artificial, pero según su experiencia “el 99% se comportan amigablemente”.

Dependiendo del estado de cada uno de los presos, la ingesta a través del tubo se alarga más o menos, y dependiendo del nivel de desnutrición, se les somete al proceso una o dos veces al día, agrega el joven. Nunca tres.

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