| Paseo acabó en pesadilla para puriscaleño

El “hospi” le cambió la vida

El taxista German Ortega Esquivel vio a la muerte pasar muy cerquita cuando andaba de paseo con unos compitas.

El terrible accidente ocurrió la noche del 23 de febrero de este año cuando iba de regreso a su casa, en Mercedes Norte de Puriscal, en San José.

“Ese día andaba en moto, ya venía de regreso manejando despacio, pero derrapé y caí a la orilla de la calle con la mala suerte de que la moto me prensó la pierna izquierda y me provocó una fractura expuesta”, contó.

Lo llevaron al hospital, donde permaneció internado durante dos meses y medio.

“Y como dicen tras de cuernos, palos; cuando estaba en el hospi me dio una apendicitis y tuvieron que llevarme de emergencia al quirófano”, añadió.

Ortega regresó a la casa y ahí lo chinea la mamá, Carmen Esquivel Hidalgo, quien hace también de enfermera.

“Es muy duro tener una lesión tan fuerte cuando uno está acostumbrado al trabajo, en mi caso yo estoy un poco triste porque casi no puedo moverme y tengo muchas ansias de volver a mi trabajo. Yo salía a las 6:20 a. m. y después regresaba a las 8 p. m. a descansar en casa con mis padres y mis hermanos.

El sobreviviente afirma que a pesar de lo duro de la experiencia, el accidente mejoró su vida por que lo hizo valorar muchas cosas a las que antes ni les ponía atención.

Ortega está seguro de que con los cuidados de su querida enfermera materna y de la mano de Dios, pronto recuperará la vida normal para volver a bretear en lo que tanto le gusta: sirviéndoles a los demás con el taxi.

El valiente

German Ortega Esquivel

Tiene 37 años, es taxista y vive con su mamá y sus hermanos en Puriscal.

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