| Estudio revela que las parejas pelean más con hambre

Panza llena, corazón contento

Antes de tener una conversación difícil con su pareja lo más recomendable es comerse algo y quedar bien lleno, para no armar el pleito.
Antes de tener una conversación difícil con su pareja lo más recomendable es comerse algo y quedar bien lleno, para no armar el pleito.
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Panza llena, corazón contento, es un refrán que la mayoría de los ticos han utilizado de generación en generación y que ahora dejó de ser sabiduría popular para convertirse en realidad, gracias a un estudio que hicieron en Estados Unidos.

Brad Bushman, investigador de la Universidad Estatal de Ohio, obtuvo resultados muy interesantes después de ponerse al corte de 107 parejas casadas durante tres semanas y medir todos los días sus niveles de azúcar (glucosa) en la sangre.

“Un simple factor que a menudo es pasado por alto, como el hambre causada por los bajos niveles de azúcar en la sangre, puede desempeñar un papel clave en las discusiones maritales”, comentó Bushman.

El investigador observó que las personas que solían tener los niveles más bajos de glucosa produjeron ruidos desagradables a un volumen más alto y durante más tiempo, en comparación a los que solían tener niveles más altos de azúcar en sangre.

Los síntomas que tienen las personas con hambre son dolor de cabeza y visión borrosa, lo que puede provocar enojo o menos ganas de hablar con la pareja.

Claro ejemplo. Don Jorge Villalobos y doña Cecilia Alvarado, tienen 49 años de casados y son una muestra de que Bushman tiene toda la razón.

“Recuerdo que cuando iba a visitar a Cecilia, ella siempre me preparaba algo bueno para comer, eso me ayudó mucho a tomar la decisión de casarme. Aunque el amor es más fuerte, el saber que ella tiene buena cuchara fue parte importante para querer estar con ella para siempre”, dijo don Jorge, quien vive con su amorcito en El Cacique de Alajuela. Producto de su unión la pareja tiene cuatro hijos, ocho nietos y dos bisnietos.

Gasolina. El endocrinólogo Alejandro Cob le explicó a La Teja el porqué las personas que tienen hambre tienden a encanfinarse.

“La glucosa es el combustible del cerebro, el hambre es un mecanismo que tiene el cuerpo para avisarle a la persona que hay que alimentarse”, explicó el “doc” que trabaja en el hospital San Juan de Dios.

Según Cob, los niveles de azúcar tienen que estar entre 100 y 60. Cuando una persona lleva más de ocho horas sin comer, su nivel ronda los 60 y empezará a sentir molestias que le avisan que ya es hora de monchar.

Si sus niveles de azúcar están por debajo de 60, ya no es algo normal y es mejor que jale soplado donde el doctor, porque el cerebro podría sufrir serios daños.

“El comer crea en las personas gratificación, la gente se siente bien y de mejor ánimo después de comer, por eso es que también se da la adicción a la comida en algunas personas”, dijo Cob.

Para evitarse estos colerones el doctor recomienda lo siguiente: “El organismo está programado para tener al menos tres comidas diarias, un ayuno de más de ocho horas ya no es normal. Tampoco es recomendable atrasar las comidas”.

Entonces ya sabe, antes de tener una conversación difícil con su pareja lo más recomendable es comerse algo y quedar bien lleno, para no armar el pleito.


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