| Escazuceña es toda una fiebre de los piques

“Nela” mete la pata

Al llegar al autódromo La Guácima, Marianela Ramírez se roba las miradas de muchos.

Puede ser por su juventud y belleza o tal vez por el BMW 320i, año 2013, que también saca piroposa más de uno.

Esta joven, de 30 años, es bien apuntada para picar en la recta alajuelense.

Escazuceña de sepa y periodista de profesión, “Nela” descubrió hace poco más de un año que la adrenalina por la velocidad y meter chancleta al manejar la apasionan, por lo que el autódromo La Guácima se convirtió en uno de sus lugares favoritos.

Tanta fiebre obedeció a una vocación familiar, que va desde su hermano e incluso su mamá. Es un hogar que ama todo aquello que tenga que ver con carros.

“Mi hermano fue quien me trajo acá y me dijo que esto ya venía de sangre, me impulsó y alentó a hacerlo, la primera vez que vine no me fue tan bien, luego volví y hasta gané una fecha del campeonato de Cuarto de Milla”, cuenta “Nela” sobre sus inicios.

Se pican. El hermano que según “Nela” hizo todo esto posible Eduardo, quien comentó que se encuentra muy orgulloso de lo que ella logra en la pista al punto que cuando ganó la fecha de Cuarto de Milla se echó una llorada de la emoción al verla triunfar al volante.

Él es un experimentado piloto y empresario con más de 14 años en las pistas y quien acompaña a la hermanilla cada vez que va a La Guácima.

“Esto es algo de familia, los triunfos de ‘Nela’ los he disfrutado más que los míos, ahí uno en pits no sabe qué pasa en la pista, por lo que está uno como nervioso; yo vi que ella tenía esa chispa y capacidad para lograrlo”, indicó Eduardo.

Ellos incluso vacilan y se pican mucho entre sí sobre cuál es más rápido y cómo les ira la próxima vez que compitan uno contra el otro. Los dos aceptan que son igual de mordidos.

Mucho estilo. Para esta “Nela” la cosa no se resume en picar y ya, también cuenta verse guapa. Ella misma se describe como una mujer muy vanidosa y que procura siempre verse bien.

“Antes muerta que sencilla, pero esto me encanta”, describió la hermosa joven entre risas.

Para otros trabajitos como cambiar una llanta o abrir la tapa y buscar fallas o algo así confesó que no se considera muy ágil. Lo suyo es meter la clancleta a fondo.

Esta fiebre reconoció que al que tuvo que terapear para que se adaptara a este pasatiempo fue al novio, pues al hombre no le hacía mucha gracia que fuera por tanto “gavilán” que anda suelto en La Guácima.

“Él no se sentía cómodo, como acá vienen pocas mujeres una se hace medio famosilla, entonces luego te reconocen y hablan con vos y todo, más acá que es un ambiente muy de hombres”, destacó.

Entre sus amigas la cosa está dividida, pues mientras unas la impulsan y hasta le preguntan que cuándo va para ir a verla, otras más fresillas le dicen: “‘Nela’ usted está loca, ¿qué hace ahí metida?”.

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