| Carlos Hernández se tatuó el nombre de los hijos en los brazos

Marcas de amor

Carlos Hernández ha sido una de las sorpresas del técnico colombiano Jorge Luis Pinto para el campamento de la Selección Nacional previo al Mundial.

El volante no jugó un solo minuto en la pasada eliminatoria mundialista, pero tiene grandes posibilidades de estar en Brasil.

El “Zorro”, como se le conoce en el ambiente futbolístico nacional, terminó el contrato con el equipo Wellington Phoenix de Nueva Zelanda y no sabe dónde jugará ahora, a pesar de que hay grandes posibilidades de que lo haga con la Liga Deportiva Alajuelense.

Antes de que su futuro futbolístico se confirme, el jugador nos contó la historia de los dos tatuajes que se hizo en los brazos en honor a sus hijos Carlos Daniel, de 7 años, y Lashmi, de 5.

–¿Cuándo y por qué se hizo los tatuajes?

–En agosto, fue un día de locura. Estaba en el apartamento (en Nueva Zelanda) y me sentía un poco agüevadillo, llegó Kenny (Cunnigham) y me dijo que nos fuéramos a hacer un tatuaje y le dije “vámonos”. Nos fuimos caminando, buscamos un lugar y nos metimos.

El “maecillo” se veía bueno, le dije que quería ponerme los nombres de los bebés con una letra bonita. El muchacho la consiguió, me gustó y me dijo que llegara al día siguiente. Al otro día me estaba haciendo el tatuaje.

–¿Qué nombre puso en cada brazo?

–En el derecho está el de Lashmi y en el izquierdo el de Carlos Daniel que solo dice C. Daniel.

–¿Se los hizo el mismo día?

–Sí, duraron como tres horas y media entre los dos.

–¿Le dolió?

–Un poco, más que todo las letras grandes y tuve un poco de miedillo porque nunca había tenido tatuajes. Todo el mundo me decía que eso ardía un poco, pero después de que me hicieron la marca, se me quitó el miedillo y todo salió bien.

–¿Su pareja Natalia sabía?

–No, yo quería que cuando Natalia llegara (ella estaba en Costa Rica) los viera, pero un día hablando por la cámara de la computadora se me olvidó y tiré el brazo detrás de la cabeza y me dice Natalia: “¿Qué es eso que tiene ahí?” y lo bajé y le dije que nada. Me dijo: “Ve, alguien me había comentado que usted se había hecho algo y no sé que”. Fue que Giancarlo Solórzano me había visto en un partido y le preguntó (a Natalia) si yo me había marcado y ella le decía que no. Después me agarró caído (risas).

–¿Por qué se los quiso hacer en el brazo?

–Porque siempre había querido ponerme el nombre de ellos en el tríceps, pero al final decidí ponerlo en la parte interna del antebrazo.

–¿Cuánto pagó?

–Casi $200 cada uno (más de ¢100 mil), allá es caro.

–¿Qué le dijo Natalia cuando lo vio en persona?

–Que se veían bonitos, pero ya no podía hacer nada. Me dijo: “A mí no me gustan los tatuados”, entonces yo le dije que se hiciera de otro (hombre), pero ella no me va a dejar a mí (risas).

–¿Se ha besado los tatuajes después de hacer un gol?

–Sí, yo más que todo quería tener algo de mis hijos en el cuerpo, pues ellos son un soporte para mí.

–¿Qué le dijeron sus hijos cuando lo vieron?

–Carlos Daniel dice que quiere hacerse uno, yo le digo que no sea tonto para hablar (risas) y Lashmi también quiere hacerse uno. Están locos estos güilas (risas).

–¿Los va a dejar hacerse uno cuando sean grandes y quieran hacerse uno?

–Ya cuando sean mayores de edad van a decidir ellos. Siempre voy a respetar eso. Les voy a tratar de inculcar que no lo hagan.

–¿Por qué?

–Porque mi mamá nunca nos dejó. Yo no sé por qué a mí se me metió el agua. Pero mamá siempre nos inculcó a mis hermanos y a mí el no tener tatuajes y eso. Ella decía que nunca le gustaron, que eso era de gente chusma y no sé qué y que si íbamos con uno, ella nos lo rasparía con un cepillo de aluminio y entonces siempre viví con ese miedo de que mi mamá me agarrara con un cepillo de esos y no lo hice. Ya después mi mamá (Yamileth Valverde) le permitió a mis hermanos y a una hermana hacerse tatuajes.

–¿Qué le dijo su mamá cuando llegó a Nueva Zelanda y lo vio?

–Me decía: “Siempre de chusma, jale, jale chusma (risas)”.

–Hablando del Mundial, ¿le molesta que la gente diga que es de los preferidos de Pinto?

–No me molesta, en el fútbol siempre hay entrenadores que tienen a sus jugadores preferidos y no es solo mi caso. En todo el mundo siempre hay uno, dos o tres jugadores preferidos del técnico y la verdad es que esa confianza uno se la ha ganado en el campo porque ha rendido y ha hecho las cosas bien.

–¿Qué fue lo más duro de su experiencia en Nueva Zelanda?

–El clima, el país era muy apagado, no había mucho que conocer, era más pueblo.

–¿Y con los temblores, cómo le ha ido?

–Yo me comí dos terremotos de 6,4 cada uno y se movió el apartamento como si estuviera en la Tagada. Un día agarré el pasaporte, la billetera, me puse las tenis y dije que si había que ir jalado, me iba.

Rellene los campos para enviar el contenido por coreo electrónico.

Enviar:

Noticia La Teja: Marcas de amor