| Fue testigo de un incendio y luego lo sufrió en carne propia

Llamas lo persiguieron

Para Josué Vargas,dueño del taller de la mueblería Barúa, presenciar el incendio de las bodegas de ropa americana Sinaí, la semana pasada en el Coyol de Alajuela, fue una especie de presagio.

Las llamas lo persiguieron, pues el recalentamiento de un extractor de diluyente (thinner) originó ayer un incendio que acabó con un 80 por ciento de su taller en San Miguel de Naranjo.

“En mis adentros pensé que cómo le va a pasar eso a alguien y una semana después me sucedió”, dijo Vargas, resignado.

Vargas, comentó que recibió una llamada en la que le indicaron que su negocito ardía.

“Cuando llegué los trabajadores estaban apagando el fuego y sacando los muebles junto con los vecinos. La ayuda de los vecinos fue muy grande, porque la tubería se había quemado” mencionó Vargas agradecido.

Jordi Abarca Torres, trabajador de la mueblería aseguró que no escuchó ningún ruido extraño y que solo vio a su compañero tratando de apagar las llamas con todo lo que tenía a mano.

Vargas indicó que deberán hacer una nueva instalación eléctrica en la mueblería.

“Los daños son de un millón de colones más la estructura que se quemó, por dicha tenemos póliza de seguro”, mencionó Vargas.

Creo que...

Mauricio Barrantes

Trabajador

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