| Sufrieron dos accidentes de tránsito en menos de seis meses

Juntos en las duras y en las maduras

Para la pareja formada por César Zúñiga y Maritza Valverde estar juntos en las buenas y en las malas es una promesa que han puesto a prueba, luego de dos accidentes en motocicleta.

El primer guamazo que tuvieron fue en noviembre del año 2012 y Maritza fue la más afectada, pues tuvo que permanecer cerca de seis meses incapacitada, pero muy bien cuidada por su esposo.

Luego, en abril del 2013, sufrieron el segundo accidente, en el que César tuvo la peor parte, pues a raíz del impacto lamentablemente perdió gran parte de su capacidad visual.

César, un quepeño de 40 años, iba en moto para el trabajo junto con su esposa. Durante el recorrido, él trató de esquivar una moto que lo estaba rayando, pero con tan mala fortuna que derrapó y pegó la cabeza contra una piedra.

César no llevaba el casco puesto y las consecuencias fueron lamentables. Los cruzrojistas lo llevaron de emergencia al hospital Max Terán de Quepos, pero por la gravedad del golpe fue necesario trasladarlo al hospital México.

“Fue una bendición que a la hora de la caída iba pasando un doctor en su carro. Él me atendió de inmediato”, dijo César.

Él estuvo durante 12 días en coma, pero se recuperó y en junio del 2013 le dieron de alta.

César tuvo serios problemas en la vista que le impidieron desarrollar sus labores como cobrador en Gollo, pero él no bajó los brazos, ya que necesitaba sacar adelante a su familia.

Afortunadamente Gollo le dio la oportunidad de trabajar como misceláneo, por lo que el sustento familiar no se vio perjudicado.

Para César su esposa ha sido una bendición, pues siempre ha permanecido a su lado. Ella es un motivo para no perder la fe de que muy pronto va a poder recuperar la vista en su totalidad.

Eche pal’ saco

1¿Quién lo apoyó durante el tiempo que estuvo mal?

2¿A qué se aferró?

3¿Qué mensaje le da a las personas que pasan por una situación similar?

Y si alguna persona pasa por un accidente similar tiene que tener claro que si Dios los dejó con vida es por un propósito. Creo que Él me permitió vivir y pasar esta prueba porque siempre he sido de salir adelante y ponerle bonito. La vida es solo una y hay que vivirla al máximo, no pasar quejándose.

Desde el accidente, las ayudas que he recibido han sido muchas, desde familiares, vecinos y hasta en mi trabajo.

A la oración. En la iglesia católica, evangélica y hasta los Testigos de Jehová se unieron para pedirle a Dios por mi pronta recuperación.

Les aconsejo que respeten las leyes de seguridad vial, pues yo perdí mucho por no usar casco y ahora lo lamento. Utilicen casco cuando anden en moto. ¡Por favor!

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