| Esposa de “Pilo” Obando esperaba que saliera de la operación

Compañera de la última batalla

Para doña Viria Montes la vida ya no será igual. Manuel Antonio “Pilo” Obando fue su compañero, amigo y esposo durante 7 años.

Aunque siempre vivieron solos en Santo Domingo de Heredia, ella más que nadie conocía el gran cariño que el narrador le tenía a su querido Cartaguito, por eso le cumplió el deseo de morar para siempre en la provincia de sus amores.

“Pocas veces hablamos de la muerte pero un día sí me dijo: ‘cuando yo muera me entierra en Cartago’. Ese era uno de sus deseos”, indicó doña Viria en las afueras de la funeraria La Piedad, en Desamparados, donde velaron el cuerpo del narrador desde la noche del miércoles.

“Su mayor ilusión siempre fue tener ese riñón para poder vivir y gracias a Dios se le cumplió esa voluntad. Yo sé que se fue en paz”, añadió muy calmada la compañera del narrador deportivo más querido de los ticos.

Mano amiga. La muerte del comunicador tomó tan de sorpresa a la familia que nunca pensaron en los gastos que esto generaría.

Según contó doña Viria fueron los encargados de la funeraria quienes la contactaron para ofrecerle como regalo todos los servicios fúnebres, por la gran admiración que le tenían al autor de la hora tatá.

“Nosotros no estábamos preparados para pagar un funeral porque estábamos muy confiados en que iba a despertar. Cuando el doctor me dio la noticia yo no sabía ni qué hacer, porque yo esperaba una buena noticia”, mencionó.

Desde entonces, para soportar la dura situación doña Viria ha tenido que tomar pastillas para calmar los nervios.

Hijos ausentes. Uno de los grandes bastones para la esposa de “Pilo” en los últimos años ha sido Diego Obando, hijo del comunicador, quien de hecho fue el único de los otros cinco hijos que estuvo presente en la vela.

Años atrás el narrador confesó a la prensa que, a raíz del alcoholismo y su fuerte carácter, había perdido a la familia y que los hijos no le hablaban.

De hecho cuando se acercó a Dios les pidió perdón públicamente, sin embargo, sólo Diego se mantuvo a su lado.

Precisamente, durante la vela Diego ofreció unas palabras de agradecimiento a todos los presentes por las muestras de cariño que les han dado durante estos días.

Su gran amor. En medio del dolor doña Viria recordó que fue en el 2006, durante una fiesta, que conoció al popular narrador y que al principio no le movió el piso.

Detalló que fue hasta meses después cuando se reencontraron en la iglesia cristiana de Coronado, donde ambos asistían, que empezaron a compartir un poco más.

Ella fue el soporte durante los últimos tres años cuando su salud empezó a decaer a causa de la diabetes y la insuficiencia renal.

Hasta tuvo que aprender a manejar para poder llevarlo a las citas del hospital y fue la que estuvo con él hasta el final de su vida.

“Yo sé que él me quería mucho, siempre me decía que me amaba y que no quería morirse para no dejarme sola, pero él estaba sufriendo también y yo sí le dije un día que por mí no se preocupara porque Dios nunca me abandonaría. Por eso sé que se fue tranquilo”, señaló.

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