| niño ve la vida y al deporte de una manera diferente

“Caya” Alonso lo ayudó a madurar

Después de que Herediano perdió la final del torneo de Invierno, en diciembre pasado, frente a Alajuelense, un niño de trece años lloró amargamente sobre la gramilla del estadio Rosabal Cordero.

Las lágrimas de Edwin Villegas, conmovieron al delantero alajuelense, Armando “Caya” Alonso, quien se olvidó de la celebración y corrió a consolar al pequeño seguidor florense.

Hoy, luego de aquel hecho y con más tiempo para pensar, “Winsito”, como lo llaman sus familiares y amigos, atesora los consejos que le ofreció Alonso en aquel duro momento.

El fútbol los volvió a encontrar el pasado miércoles 29 de enero tras la mejenga entre Herediano-Alajuelense, por la jornada cinco.

Está vez la victoria fue de Herediano (1-0) ante los manudos, por lo que el niño recordó, una vez más, las palabras que “Caya” le compartió aquella noche.

“Me dijo que hay que mantener la cabeza en alto y el orgullo intacto. Realmente agradezco sus palabras, pues me han ayudado mucho a crecer como persona”, indicó “Winsito”.

El pequeño incluso le llevó una caja de chocolates al “Caya” para agradecerle el gesto que tuvo con él.

Siguió el ejemplo. Tan grabado le quedó el ejemplo del número ocho manudo que “Winsito” lo imitó días después en un partido entre los mosquitos de Herediano y Carmelita, en el estadio Morera Soto.

“Un niño de Carmelita estaba muy afectado porque habían perdido y recordé lo que yo había sentido, por lo que traté de consolarlo”, contó el niño.

Apradrinado. Edwin no solo encontró consuelo en el “Caya”, pues David Patey, presidente del Herediano, lo hizo socio del equipo, poco después de lo sucedido con el jugador rojinegro.

Además, se ha ganado el cariño de varios jugadores florenses como Leonel Moreira, Francisco Calvo e Ismael Gómez.

Con “Chucky” Gómez incluso tiene una amistad que ha unido a su familia con la del jugador florense.

Para Yassa Castillo, madre del menor, el gesto del “Caya” tuvo un fuerte impacto en su familia, y en especial en “Winsito”, porque con un abrazo y unas palabras de aliento le demostró como la compasión y la solidaridad pueden aparecer en cualquier circunstancia o lugar, pues tan solo se necesita del gesto y de la intensión.

La señora incluso se sorprendió de la manera como su hijo tomó la reciente eliminación de su equipo de fútbol, en la división 2001.

“En otro momento él se hubiera puesto muy triste y llorado mucho, pero esta vez, solo me dijo que así es el fútbol”, dijo su madre llena de orgullo.

En aquel momento Castillo se quedó con las ganas de invitar a Alonso a un almuerzo con la familia para agradecerle el gesto que tuvo con su hijo, pero ahora espera que con la ayuda de Kevin Sancho, amigo en común, puedan cumplir aquel deseo y darle las gracias al “Caya” por su enseñanza.

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