| Emocionante despedida del narrador del pueblo

Caravana blanquiazul para “Pilo”

Con el mismo amor que Manuel Antonio “Pilo” Obando le ponía a sus narraciones, un “piñazo” de amigos y cartagineses le dieron el último adiós.

“Pilo” falleció la tarde del miércoles en el hospital San Juan de Dios debido a problemas cardíacos que lo aquejaron después de un trasplante de riñón que le hicieron el lunes.

Desde tempranito muchos de sus amigos y excompañeros llegaron a la funeraria La Piedad, en Desamparados, para acompañar a la esposa del locutor, doña Viria Montes, el hijo Diego Obando y demás familiares en el acto religioso que se extendió hasta las 11:30 a. m.

Aunque en el ambiente se sentía la tristeza y la nostalgia de perder a un ser tan querido, muchos resaltaron la manera en que “Pilo” disfrutó la vida y hasta vacilaron recordando sus bromas.

En el estuche. Apenas terminó el culto, dos carrozas resguardadas por un buen número de carros se dirigieron hacia Cartago, tierra natal del narrador.

Obviamente el alma de “Pilo” no se iría tranquila sin antes hacer una paradita por el estadio “Fello” Meza, uno de los lugares que lo hizo suspirar, llorar y reír.

El locutor siempre expresó el amor que le tenía a su querido “Cartaguito” . Fue jugador, directivo y de los aficionados más leales que se fue a descansar sin ver a su amado equipo campeón.

A eso de la una de la tarde, las carrozas llegaron al “Fello”, donde lo esperaban todas esas personas a las que enamoró con sus dichos, salidas, pero principalmente por su forma de ser.

La entrada al estadio brumoso fue algo turbia ya que todos querían estar ahí para ser los primeros en despedirse de su amigo.

Una vez dentro, los aficionados pasaron uno a uno, algunos más afectados que otros, y le dieron sus muestras de cariño y admiración.

Las camisetas y banderas blanquiazules fueron el mejor homenaje que todos los cartagineses pudieron darle al narrador, que sin duda estará sonriendo en el cielo.

“Es algo muy triste para todo Cartago. Nunca voy a olvidar las narraciones de los partidos de la Selección y de Cartaginés”, comentó Adrián Campos.

El viaje final. Después de estar por un poco más de una hora debajo de las graderías del “Fello” Meza, el cuerpo de “Pilo” lo llevaron al cementerio La Piedad en San Blas.

A eso de las 3:30 p. m., ese mismo gentío que lo acompañó en el estadio, lo recibió a punta de aplausos en la entrada del cementerio.

Primero, la familia tuvo unos minutos para compartir por última vez con “Pilo”, luego hubo otra pequeña ceremonia religiosa para que se despidieran todos los que no habían podido.

Nuevamente los aplausos y gritos: “¡Cartago vive!” y “¡Pilo vive!”, llenaron de nostalgia el concurrido cementerio.

Muchas flores y globitos blanco, azul y rojo adornaron el lugar en la despedida del narrador de pueblo.

¡Descanse en paz, “Pilo”!

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