| Viejitos de asilo de ancianos son fiebres del boxeo

Barra de oro puro

Ni los sonorossopapos que retumban de los combates de boxeo pueden opacar a un entusiasta grupo de diez viejitos fiebres de este deporte.

Y es que en cada pelea todo el mundo tiene que ver con estos ciudadanos de oro residentes del Hogar Divino Niño, en Buenos Aires de Puntarenas.

La barra asiste gracias a Marta Vargas, administradora del hogar.

Eso sí, llevarlos fue todo un trabajo al inicio porque Vargas debía hacer varios viajes en un carrito para movilizarlos de dos en dos o de tres en tres.

Eso le quitaba muchas horas del día a doña Marta, pero apareció Henry Salazar un cronometrista del boxeo que hizo el papel de buen samaritano y ofreció una buseta para trasladar a los viejitos.

Como Salazar no podía manejar por tener que estar en el cuadrilátero, entonces Alexis Jiménez, quien bretea en el área de orden y seguridad en el gimnasio se comprometió a movilizarlos.

El lindo gesto permitió que ayer, por primera vez, todos los ancianos llegaran en un solo viaje a ver los combates de boxeo.

Los ancianos están tan contentos con los juegos que cuando les dicen que deben ir a comer o a descansar no quieren con tal de no perder detalle de los emocionantes sopapos.

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