| Joven perdió las manos y los pies por descarga en Quepos

A Allan le sobran las ganas de vivir

El 10 de abril del año 2001 marcó un antes y un después en la vida de Allan Aguilar.

Este vecino de Quepos tenía apenas 19 años en ese entonces y trabajaba cortando palma para la empresa Pilona, pero sufrió una descarga eléctrica que le entró por las manos y le salió por los pies.

Aguilar cuenta que él fue trasladado al hospital Max Terán, en Quepos, y media hora después se lo llevaron en avioneta al San Juan de Dios, donde fue atendido de emergencia.

“En el hospital le dijeron a mi mamá que yo no iba a sobrevivir. Cuando ella entró al cuarto donde yo estaba no me reconoció; sin embargo, dos meses después del accidente desperté y aquí estoy”, dijo Allan mientras sonreía.

Recuerda que cuando despertó descubrió que los doctores le habían cortado las manos y los pies.

“Yo me desesperé y quería tirarme por la ventana, me sentí muy mal, pero era imposible moverme hasta la ventana”, añadió.

El valiente joven nos contó que los médicos le dijeron que por la descarga no podría tener hijos, pero pocos meses después del accidente recibió la noticia de que un hijo suyo venía en camino.

Volvió a trabajar. En menos de un año del accidente laboral este quepeño ya usaba prótesis en los pies, y eran tantas las ganas de seguir con su vida que poco tiempo después se compró un carro y se puso a trabajar como taxista pirata en las afueras de Palí, en Quepos.

“Yo tuve que iniciar de cero, tuve que aprender a hacer de todo después del accidente, desde caminar hasta lavarme los dientes, pero poco a poco lo he ido logrando”, relató.

Allan vive con su hijo y su pareja, eso sí, padre e hijo han hecho un equipo perfecto.

Mientras Joshua va a quinto grado de la escuela diurna, Allan va a sexto grado de la escuela nocturna y ellos aprovechan para compartir sus aprendizajes.

El valiente

Allan Aguilar

31 años, vecinos de Quepos.

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