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Aquí sí se permite ser muy cariñosos

Un rótulo con este texto ha causado sensación en el Bar La Cueva, en Santa María de Dota.
Un rótulo con este texto ha causado sensación en el Bar La Cueva, en Santa María de Dota.
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El bar La Cueva, y no precisamente en Tibás, sino más bien a 64  km. de la tierra del Monstruo, es el preferido de los que han sido flechados por Cupido.

Este local, en el centro de Santa María de Dota, tiene unas  reglas  muy curiosas que son especiales para este romántico fin de semana en el que queremos honrar a san Valentín. 

En la mayoría de bares e incluso en algunos sitios  públicos como restaurantes y centros recreativos,  es común encontrar rótulos que advierten:  “prohibidas las escenas amorosas”.

Sin embargo, en el   local de  doña Flor Ureña ella dejó de lado  las represiones  y mandó  a hacer un rótulo que marca la cancha.Está colgado en la pared del balcón del bar y dice: “solo se permiten escenas amorosas”. 

El famoso cartel, que a todos los visitantes  les saca  una sonrisa, y hasta le toman fotos, está allí desde hace un año, cuando un amigo de Ureña le dio la   original idea.

“Nosotros ya obstinados de ver tantas represiones en todo lado hicimos el cartel en forma de broma”, relató ‘Tita’,  como es mejor conocida  en Dota.

La comerciante  afirma que, a pesar de la advertencia, no ha visto ninguna escena pasada de tono. 

“Solo lo normal, que la gente se toma de la mano y se da un beso. Sí le toman muchas fotos al rótulo y les hace mucha gracia”, aseguró Tita, quien tiene 23 años de administra el histórico local, que era del papá,  y tiene 123 años. Empezó como un comisariato.

Don Johnny Garro, uno de los dueños de bar Garros,  en San Pedro de Montes de Oca, hace 15 años más bien acudió a la técnica contraria.

Con un rótulo que dice: “a Garros se viene a tomar y comer, las escenas amorosas dejarlas para después”, los hermanos Garro advierten a sus clientes para que “no se pasen de la raya”.

“Es muy feo que la gente esté comiendo y las parejas estén en un puro romance. Un beso o así no importa, pero, por ejemplo, hubo un momento en que hasta una muchacha se sentó en los regazos del hombre. Ya si están   muy calientes es demasiado”, enfatizó.

Doña Flor en cambio dice que nunca ha tenido un problema con ningún cliente y que más bien la felicitan por la idea.

“Nos parece muy bien, muchos bares más deberían  copiar la iniciativa, pero tampoco se debe  abusar”, coincidieron Alba Moncada y José Arguedas, vecinos de Dota. 

El  bar La Cueva está  200 metros al este de la iglesia para que vaya a darse una vuelta sin la preocupación de que le puedan pegar una trapeada en medio de un buen apercollo.

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