| En la iglesia Manantiales de Vida Eterna no se les va ni una ofrenda

Tarjetazos salvadores

Andar sin plata en efectivo ya no es excusa para dejar de dar el diezmo o las ofrendas en la iglesia Manatiales de Vida Eterna, en Paraíso de Cartago.

Al menos esta es la filosofía del pastor Ronald Garita, quien habilitó los tarjetazos entre los miembros de la congregación.

Desde hace cinco años colocaron un datáfono (lector de tarjetas) en la parte de atrás del auditorio para que los fieles se acerquen a entregar sus diezmos y ofrendas electrónicos.

Garita ve el datáfono como una gran bendición y aunque deben pagar una comisión de 4,5% por cada transacción, con lo que recolectan les alcanza para desarrollar proyectos sociales, como la red de cuido para niños, casas para viudas, colaboración para personas con necesidades especiales, y el hogar de ayuda a personas con problemas de adicción.

Otros tiempos. “Los tiempos son muy versátiles, Jesús en su época anduvo en un burro, si volviera ahora se movilizaría en avión. Entendemos que hay un proceso de transición en la economía y llegará el momento en que el dinero líquido desaparecerá”, explicó el pastor general de la iglesia desde hace 15 años.

El religioso toma en cuenta que casi todas las empresas les pagan a los empleados mediante depósito a la tarjeta y a la gente no le gusta andar efectivo, por lo que los datáfonos se volvieron un medio de recaudación importante.

“Creo importante aclarar que nosotros dedicamos un breve momento de las cuatro reuniones semanales a la motivación de los diezmos y las ofrendas, pero que cada miembro da lo que le dicta su corazón y tiene la capacidad de donar. Nosotros no le exigimos a nadie”, manifestó el líder de Manantiales de Vida Eterna.

Las ofrendas y diezmos van desde las cinco tejas, pasando por un rojo y hasta ¢10.000.

Costó al principio. Como todo proceso, al principio no dio muy buenos resultados y con costos se recolectaban ¢15.000 o ¢20.000, pero ahora, después de cinco años, el 30% de los ingresos son por esta vía, indicó Garita.

“Algunos siguen depositando sus donativos en los cestos y otros pasan voluntariamente atrás donde tenemos el datáfono y hasta hacen fila para que la persona de nuestro ‘staff’ le pase el tarjetazo ya sea de débito o de crédito”.

Los tarjetazos benditos se dieron a conocer en las redes sociales, donde fueron muy criticados por los usuarios.

“Prestamos el auditorio a familias de escasos recursos que no tienen un lugar dónde hacer la misa a sus muertos y a inicios de diciembre del 2013 se celebró una aquí. Algún malintencionado lo vio, tomó la foto del datáfono y la subió a Facebook, de ahí volaron como pólvora los comentarios, en su mayoría negativos”, contó Garita.

El pastor Ronald recordó que una muestra de la transparencia de su ministerio es la ubicación pública y abierta del dispositivo electrónico.

“Es necesario un corazón dispuesto y conocimiento de la palabra para tener clara la buena práctica de la ofrenda y el que sea electrónica es una simple facilidad”, comentó Iann Rivera, asistente en la iglesia.

Desconoce si alguna otra iglesia que use este método, pero al menos en el caso de su ministerio ya están viendo los frutos y piensan mantenerse así.

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